En qué ando: marzo

Como que no quiere la cosa ya ha pasado otro mes, otra vez marcado por mis aventuras IRL. El acontecimiento de marzo ha sido que di una charla titulada Software libre. Ética y libertad tecnológica que organizaron Julián Estévez (que luego se me queja de que no le hago propaganda) e Ingeniería Sin Fronteras. La tenéis en vídeo para que veáis mi increíble gusto eligiendo camisetas. También tenéis las traspas que usé, producidas íntegramente con software libre, por supuesto, y uno de los hilos fediversiles en los que me sugirieron cosas para decir. ¡Gracias a todos! Enlazaron además el vídeo en mis queridos denominadores comunes de Sursiendo, ¿qué más se le puede pedir a la vida?

También este mes se ha publicado el vídeo del debate sobre el papel de la mujer en la ciencia que me hicieron moderar avisándome diez minutos antes en la exposición Ciencia Trabajadora organizada por Teknahi y Donostia Kultura.

En lo que respecta al blog, no he escrito mucha cosa y ha sido además todo incluso más aleatorio de lo normal. Hice dos panes rarunos, uno con el resto de fabricar leche de soja y otro con gachas de avena y me acerqué un poco más a mi campo hablando de esculturas cinéticas y metalurgia. Este último artículo es probablemente lo mejor que he escrito en toda mi vida. Finalmente, le escribí una carta de amor a GNU/Linux por los cinco años juntos.

Algunas cosas interesantes

Este mes he leído una barbaridad, os dejo algunas cosas.

Artículos

Libros

Terminé el Recopilatorio de escritos de Emma Goldman (yo soy más de Malatesta), leí por fin Vida líquida (me ayudó a comprender mejor la sociedad) y comencé El capital en el siglo XXI (acabaré dentro de un tiempo).

Además, ojeé el librillo Regulating in the digital world publicado por la Cámara de los Lores que descubrí en la newsletter de Connected Rights que trae trae buenos consejos para encaminar la tecnología que ya hay y la que viene.

Podcasts

Como he vuelto a tejer necesito entretenerme las orejas, para ello qué mejor que mi tríada de podcasts:

Vídeos

Estuve viendo el documental Sitio Distinto sobre la emigración gallega en Euskadi. Consiguió reconectarme con mis raíces que están en Euskadi pero también en Galicia. Se lo agradezco mucho.


Os dejo con música, desde Bergara, con nombre de canción de los Vanilla Muffins y cita de Renton (en la versión del disco):

Maldita sea, tengo que encontrar una manera de incrustar vídeos aquí que no sean de Youtube y que no sean un iframe. El camino a la libertad es rocoso.


  1. Para los despistados: la destrucción del sistema capitalista. 
  2. Mi resumen terriblemente simplificado

    Una señora del Harvard Business School ha escrito un libro sobre el capitalismo de vigilancia. A ella solo le molesta la parte de la vigilancia (recordemos, Harvard Business School). Morozov tiene un poco más de amplitud de miras y nos dice que no estamos ante un capitalismo nuevo, es el mismo viejo conocido y hay que analizarlo como lo que es.

     

5 años en GNU/Linux

Me pasé a GNU/Linux en abril de 2014, lo sé porque escribí sobre ello en una de las primeras entradas del blog. Empecé con Linux Mint en un portátil de mil años que ahora lleva una Debian y que sustituí hace un par de años por un ordenador finito de fabricación nacional que vino con elementaryOS, distro de la que no he salido desde entonces.

En estos cinco años en GNU/Linux he aprendido más que en toda una vida en Windows, en parte por mi curiosidad y en parte por todas las vecinas que cuentan sus experiencias en la red. Porque hablar de GNU/Linux, y de software libre en general, es hablar de comunidad. De una comunidad que te acompaña, que te entiende y que valora que hayas salido de la sombra del amo.

Pasarme a GNU/Linux me ha valido además para perder el miedo a romper cosas, instalar una distro desde un pincho es una de las cosas más empoderadoras que he hecho. Es un momento de liberación. Y cualquier novata como yo puede hacerlo. Lo mismo con instalar otros programas, los repositorios son maravillosos: instalas algo y lo borras si no te va, todo en un momento, te olvidas de reinstalar para tener tus programas actualizados. Así le fui cogiendo el gustillo a investigar y a la terminal, algo que da respeto al principio pero que te abre un mundo nuevo después. Así descubrí mi adorado Pandoc, así empecé después con mi amado Emacs, así descubrí git y los archivos de configuración. No sabría vivir sin todo ello.

Es curioso como alguien que usaba justito el Word ha acabado escribiendo todo en texto plano, usando control de versiones hasta en la lista de la compra y plantéandose compilar desde fuente un programa para tener la última versión. Debo reconocer que siempre he sido muy de hurgar, me hice ingeniera porque me gusta desmontar cosas, saber cómo funcionan, y el software libre me ha permitido hacerlo. Nunca habría llegado hasta aquí si hubiera seguido en Windows, este blog no existiría, no tendría el trabajo que tengo y no habría conocido a toda la gente maravillosa del Fediverso. Porque cuando eres libre en un aspecto de tu vida quieres ser libre en todos ellos, cuando eres consciente de cómo funciona la tecnología ya no puedes mirar atrás, cuando sabes que hay alternativa no te conformas con lo que te dan.

Por otros cinco años más.


Os dejo con esta canción en griko, un idioma que hablan menos de mil personas y que está en grave riesgo de desaparición. Todo lo que podamos hacer para salvarlo es poco.

Camino a la panificación: pan con gachas de avena

Teníamos urgencia de pan el otro día en el hogar y no me daba tiempo a hacer mi típico pan de fermentación larga. El problema es que no darle una fermentación larga al pan implica que se endurece con facilidad. Para conseguir un equilibrio entre pan mullido de manera duradera y no esperar un día para incarle el diente pensé en añadirle un ingrediente secreto: gachas de avena.

El resultado: un pan gigante con miga blandita. ¡El pan perfecto para hacer torrijas!

Pan con gachas de avena

De buen pan salen buenas torrijas


Ingredientes

  • 200g masa madre al 100% de hidratación y refrescada con harina integral
  • 500g harina blanca
  • 50g copos de avena
  • 350g agua, 100g para las gachas y 250g para la masa
  • 10g sal
  • 7g levadura fresca de panadero, se puede omitir y esperar más durante la fermentación

Direcciones

  1. Mezclé los copos con 100g de agua y los cociné en el microondas a baja potencia hasta hacer un engrudo.
  2. Una vez que las gachas se enfriaron ligeramente, mezclé la masa madre con el agua, la harina y las gachas y lo dejé 30′ en autólisis.
  3. Añadí la sal y la levadura y amasé.
  4. Lo dejé fermentar 1h 30′ con un pliegue a la mitad.
  5. Formé y lo puse a fermentar otros 45′.
  6. Horneé en horno precalentado a 250ºC durante una hoa, los 10 primeros minutos solo con la resistencia superior y reduciendo paulatinamente la temperatura hasta 180ºC

All iron

Escribí este artículo hace meses para un concurso. No me gusta competir pero me gusta ponerme a prueba con fechas de entrega y temas a tratar. Lo pongo aquí para que ese esfuerzo no sea en vano.


La playa a la que voy tiene la arena roja. Las malas lenguas dicen que es por la refinería de petróleo que ensucia el horizonte mientras engorda las arcas provinciales. Los más optimistas, en cambio, lo achacan a un mineral que ha marcado nuestra historia: el hierro.

Dicen que este color se debe a que la arena proviene de campanil, un mineral de característico color rojo que técnicamente se conoce como hematites roja y que está fundamentalmente compuesto de un óxido de hierro (Fe2O3) que resulta especialmente sencillo de explotar. Este campanil junto a su primo rubio o limonita, un óxido de hierro hidratado (Fe2O3.H2O), y otros hermanos con menor contenido en hierro han sido fundamentales en el desarrollo tecnológico de mi tierra.

Fueros, ferrerías y carboneros

La relación de Bilbao y sus alrededores con el hierro viene de antiguo, tanto que en inglés hay un tipo de espada que toma el nombre de bilbo y se conoce como bilboes a unas esposas que se ponían los tobillos a los esclavos como castigo. Ambas cosas se fabricaban con hierro bilbaíno.

Methought I lay worse than the mutines in the bilboes.

— Hamlet, William Shakespeare

Probablemente parte de este desarrollo se debió a que los fueros recogían el derecho de todos los vizcaínos a explotar de manera individual los yacimientos mineros que se encontraban en su localidad de origen. Mineral que luego debía tratarse para que soltase esos oxígenos que no interesan a la hora de fabricar herramientas.

El método más rudimentario para obtener hierro a partir de los óxidos de hierro presentes en la naturaleza consiste en introducir el mineral junto con una fuente de carbono en un recipiente y pegarle fuego. Así, gracias al calor se consigue separar el hierro del oxígeno según la siguiente reacción de reducción:

Fe2O3 + 3CO → 2Fe + 3CO2

Que se divide en dos etapas, la combustión del carbono y la reducción de los óxidos de hierro propiamente dicha:

2 C(s) + O2(g) → 2 CO(g)

3 Fe2O3(s) + CO(g) → 2 Fe3O4(s) + CO2(g)

Fe3O4(s) + CO(g) → 3 FeO(s) + CO2(g)

FeO(s) + CO(g) → Fe(s) + CO2(g)

En una región que se caracteriza por el verde de sus montañas, la elección obvia como combustible fue el carbón vegetal, sustancia que se obtenía como se muestra en la mítica película Tasio, haciendo una montaña de maderas, cubriéndolas de musgo y ramas y, cómo no, pegándole fuego para así obtener un combustible con un poder calorífico mucho mayor al de la madera. Somos tan aficionados al carbón por estas tierras que los regalos navideños nos los trae un carbonero, Olentzero.

Volviendo al hierro, el proceso de reducción del mineral se llevaba originalmente a cabo en las ferrerías. Se comenzaba alternando capas de mineral, material fundente y carbón vegetal en un horno bajo. Este material fundente ayuda a bajar el punto de fusión de la escoria, la parte del mineral que no sirve, y que se pretende separar del hierro fundido por acción del calor.

Después, se prendía la mezcla y se le insuflaba aire mediante un fuelle, movido generalmente por la fuerza de un río. Tras varios días se obtenía una masa que contenía por un lado el hierro y por otro la escoria, que conseguía eliminarse definitivamente golpeando la masa con un gran mazo movido también por la acción del agua. El producto final tras este proceso es el hierro dulce o forjado, una aleación de hierro con un contenido en carbono menor 0.1%, muy maleable pero no tan resistente.

hornoBajo

Horno bajo. William F. Durfee – “The Development of American Industries Since Columbus”, The Popular Science Monthly, volumen 38, pág 147. Dominio público.

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Esculturas cinéticas

Hace tiempo que no escribo, así que vuelvo a la guerra con un tema especial: ¡la ingeniería mecánica! Osease, mi tema. Tema que voy a fusionar en un giro loco de los acontecimientos, con algo que parece que no le va: el arte.

Comencemos por el principio. Como profesora friki que soy, suelo poner ejemplos curiosos en clase y en los exámenes. He preguntado el diagrama cinemático del controlador de Watt porque es el símbolo de los ingenieros industriales, el peso de un operario para que no se rompiese una viga y estuve a punto de ponerles a calcular el módulo de Young de una hogaza por cachondearse de que haga pan.

Como este último año daba clase a futuros ingenieros de diseño, en el examen de mecanismos pensé en ponerles algo que tal vez les llamase la atención: una escultura cinética. Un bicho que conocí gracias a mi hermano y que podría también llamarse criatura del averno que viene a acabar con la humanidad como podéis ver en el siguiente vídeo.

Estas esculturas son la creación de Theo Jansen y están formadas por patas, que se conocen como mecanismos de Jansen, y que son mecanismos planos de un grado de libertad. Esto en la jerga significa que con un único accionamiento, en este caso el viento, se mueven todos los elementos de cada pata o, dicho de otra manera, que si agarramos una pata en un único punto no podrá moverse.

En este otro vídeo se muestra el funcionamiento de la pata, se parte de un cuadrilátero articulado (el mecanismo más usado en ingeniería) y se le añaden elementos para que pueda andar. Solo falta combinar muchas de ellas para que el bicho pueda ir por ahí aterrorizando a la población.

Si os apetece, podéis jugar con el cacharro en Geogebra y oír la charla del señor en cuestión en TED:

¡Por fin le veo el sentido a estudiar ingeniería! ¡Crear bichos que traumatizantes!

Camino a la panificación: pan con okara

Como sabéis, me gusta hacer todo desde cero y soy intolerante a la lactosa. Eso implica que me dio por fabricar bebida vegetal casera porque la comprada tiene una barbaridad de azúcar, es cara como un demonio y no dejar de ser un batido colado de una cosa con agua. En su momento ya utilicé los restos de hacer leche de arroz en un pan y la primera vez que intenté hacer tofu (y fracasé estrepitosamente) pensé que podría hacer lo mismo con los restos de la leche de soja, que tiene hasta nombre: okara.

Investigué por ahí, leí alguna receta y luego ignoré todo porque a mí me gusta hacer lo que me da la gana todo el rato. La versión primera del pan, aunque rica, quedó con demasiado sabor a soja, esta, en cambio, aprovecha justo los restos de la receta de leche de soja que utilizo. Un tema a tener en cuenta es que mi okara está cruda porque cuelo la leche antes de cocerla, supongo que si primero cocéis y luego coláis funcionará igual pero tendrá un sabor distinto. En fin, os cuento cómo he hecho.

Pan con okara

Fracasé haciendo tofu pero salió un pan


Ingredientes

  • 200g masa madre al 100% de hidratación y refrescada con harina integral
  • 420g harina blanca
  • 120g okara
  • 300g agua, depende de lo escurrida que esté la okara hará falta más o menos
  • 10g sal
  • 1 cucharada de miel
  • 7g levadura fresca de panadero, se puede omitir y esperar más durante la fermentación

Direcciones

  1. Mezclé la masa madre con el agua, la miel y la harina y lo dejé reposar mientras hacía la leche de soja.
  2. Añadí la okara, la sal y la levadura y amasé con reposos y lamentándome por el pringue que había organizado. Es inteligente dejar un poco de agua (50g) y añadirla después de haber amasado un poco.
  3. Dejé fermentar 3h y media a temperatura ambiente con pliegues cada hora aproximadamente.
  4. Preformé en bola, formé en batard 20′ después y lo puse en el banetón con bien de harina.
  5. Lo dejé fermentar 1h y media. La primera hora a temperatura ambiente, luego lo metí en la nevera porque hacía más calor de lo que yo pensaba en la cocina y se me estaba yendo de las manos.
  6. Horneé en horno precalentado a 250ºC durante 50′, los 10 primeros minutos solo con la resistencia superior y reduciendo paulatinamente la temperatura hasta 180ºC.

Como me borrado el Instagram, me han desaparecido muchas fotos de panes. A ver si los rehago y los refotografío.

En qué ando: febrero

Febrero ha sido un mes muy loco. He escrito poquísimo porque he andado haciendo cosas en la vida real como aparecer en la exposición Ciencia Trabajadora y moderar un debate de manera totalmente improvisada y enterándome diez minutos antes en esa misma exposición.

Lo bueno es que lo poco que he escrito ha sido sobre AUCTeX, el modo para LaTeX de Emacs, sobre tortitas y sobre alternativas éticas en Zorras Binarias, que ha sido mi primer artículo ahí y sale en mis adorados denominadores comunes de Sursiendo. Como última novedad blogueril, he añadido un botoncito para compartir en las redes libres y solo en las libres siguiendo el tutorial del vecino Victorhck, tal vez así consiga despertar el interés por las redes libres a algún incauto.

Ha sido un mes de recuperar (¡y crear!) hábitos buenos y eliminar hábitos malos. En los buenos, he hecho leche de soja para mis gachas mañaneras todas las semanas y he conseguido desayunar todos los días. Me siento muy orgullosa de mí misma por ello. También me he iniciado en la agricultura: como me puse a hacer compost para crear menos residuos, tenía la oportunidad ideal para ponerme a plantar lechugas. Así que, como no filtro, lo he hecho.

En los malos, siguiendo mi propósito de eliminar los vestigios de software privativo de mi vida, he recordado que aun tenía cuenta en Facebook e Instagram y he borrado ambas. Ninguna de las dos me aportaba nada. No he descargado ni los datos, para qué, todo lo que había en cualquiera de las dos redes y que me interese lo seguiré teniendo en la cabeza.

Algunas cosas interesantes

He escrito poco pero, a cambio, he leído mucho. El transporte público es lo que tiene, te permite educarte. Os enlazo aquí cosillas.

Artículos

Como siempre, he llegado a estos artículos gracias a que han sido compartidos en las redes sociales (sobre todo las libres), ¡gracias a los que me lleváis a lecturas interesantes!

Libros

He terminado The road to unfreedom de Timothy Snyder, que cogí en la biblioteca porque me recomendaron On Tyranny en el Fediverso y no lo encontré. El libro habla de hechos recientes como la invasión de Ucrania, el Brexit y la elección de Trump y ayuda a entender por qué ocurrieron, contextualiza y explica las relaciones entre países y figuras políticas. A pesar de que es duro de leer y mete miedo en el cuerpo, ver que es posible acceder a un pequeño pedacito de verdad en estos tiempos de noticias falsas, manipuladas y bots, me hace tener un poco de esperanza en el futuro.

También cogí Los dominados y el arte de la resistencia de James Scott, un libro sobre las relaciones de poder y las técnicas de resistencia de los oprimidos. Es extraordinario, de lo mejor que he leído en años, y muy fácil de leer para lo denso del tema. A mí, que soy de una región minera, muchas de las cosas que cuentan me resultan preocupantemente conocidas. Me ha ayudado, además, a entender por qué, junto con todos mis amigos y familiares he tenido (y tendré) problemas en el trabajo: porque, a pesar de ser respetuosos y diligentes en nuestros respectivos trabajos, nunca hemos mostrado una apariencia de connivencia con la autoridad.

Podcasts y vídeos

Ale, os dejo con música, espero escribir un poquillo más en marzo:

Camino a la panificación: tortitas de masa madre

Hace tiempo que no comparto con vosotros una receta experimental de las mías. He estado tradicional y he repetido recetas que ya había hecho, ¡cuánta vagancia! En fin, que últimamente me ha dado por hacer tortitas para desayunar el domingo, empecé con la receta de Thug Kitchen de tortitas veganas e integrales y luego, al ver una receta de tortitas con masa madre en el Fediverso, decidí fusionarlas. Mi versión es una cosa entre medias de ambas, más ligera que la primera por estar fermentada, más adelgazante que la segunda por los ingredientes. Os cuento ahora pero antes un par de notas:

  • He usado las tazas medidoras: las tazas, cucharadas y cucharaditas corresponden a la unidad de medida estadounidense del mismo nombre.
  • He usado yogur líquido casero como líquido pero se puede usar perfectamente leche o yogur vegetal para veganizarlas, no sé cómo se lleva la leche vegetal con la fermentación, investigad y experimentad.
  • Se pueden hacer también sin fermentar, prescindiendo de la masa madre, mezclando todo y friendo.
  • Cómo freírlas depende mucho del fuego de cada cual. La sartén tiene que estar caliente, pero no os vengáis arriba con el calor que se queman y luego se pegan.

Tortitas de masa madre

  • Partes: 4 tortitas de 15cm de diámetro
  • Dificultad: fácil
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Empezad a tope el domingo con tortitas

Ingredientes

  • 1 taza harina espelta integral
  • 1 taza yogur líquido casero (o leche vegetal)
  • 1 cucharada masa madre
  • 1 plátano canijo o medio enorme
  • 1 cucharadita bicarbonato
  • 1 cucharadita levadura química
  • 1 cucharada azúcar
  • Un poco de aceite
  • Miel o sirope para servir

Direcciones

  1. Por la noche mezclé la harina, el yogur y la masa madre, lo cubrí y lo dejé fermentar a temperatura ambiente.
  2. A la mañana siguiente le añadí el plátano machacado, el azúcar, el bicarbonato y la levadura y mezclé bien.
  3. Eché un poquitín de aceite en una sartén antiadherente y cuando estuvo caliente eché un cuarto de la masa. La extendí para que cubriera el fondo de la sartén, la hice por un lado hasta que estuvieron los bordes hechos, le di la vuelta y la hice por el otro. Repetí para los otros tres cuartos.
  4. Cuando tuve la montaña, le eché un poco de miel por encima y zampé.

No hay foto porque tenía hambre 🙂

ACTUALIZACIÓN (3/3/2019)

¡Hay foto! Concretamente de unas que hice con leche de soja casera como líquido y sin fermentar.

Lo que he aprendido: AUCTeX

Me he hartado de usar más de un programa y he decidido que las pocas veces que escriba en LaTeX a pelo lo haré también en Emacs. Así soy, cada día más simple. Para ello estoy usando AUCTeX, un modo hiperpotente que tiene una manual de solo 130 páginas y que se autodefine como un sofisticado entorno TeX para Emacs.

Lo curioso del tema es que instalé AUCTeX hace más de un año porque fue la única manera de hacer funcionar CDLaTeX, el modo menor que ayuda a crear entornos y movidas matemáticas y que uso con Org. En todo este año no he configurado AUCTeX y he seguido usando Texmaker y Kile por pura inercia. Ahora que lo he puesto a mi gusto y que llevo usándolo una semana, he desinstalado el resto de editores de LaTeX y no creo que vuelva atrás, ¡me encanta!

Unas órdenes básicas

Como siempre, para usar AUCTeX hay que instalarlo y activarlo, a mí se me activa solo al abrir un archivo con extensión .tex, pero si no fuera el caso, M-x LaTeX-mode y adelante. Cuidado con confundirlo con latex-mode, el modo para LaTeX que viene con Emacs. Sí, lo hacemos aposta para liar.

Usar AUCTeX es bastante sencillo, hay un par de atajos de teclado que valen para casi todo y que os listo aquí. La palabreja que pongo en cursiva es con lo que yo relaciono la combinación de teclas para acordarme (que puede o no ser la  idea del autor original).

  • C-c C-c (compile) ejecuta una orden, dando a TAB podemos ver las opciones, hay opciones molonas como Clean all y Clean que eliminan respectivamente todo lo creado por la compilación y solo los archivos auxiliares.
  • C-c C-v (view) muestra el resultado.
  • C-c C-e (environment) introduce un entorno y te va pidiendo los datos que necesite.
  • Si tenemos el activado el parser automático, con C-c C-a (all) deduce qué tiene que usar y compila las veces que haga falta. No viene activado por defecto porque tarda un poco. Esta historieta nos fabrica una carpeta `auto` con cosas dentro, no os asustéis como hice yo. En el archivo de configuración que he puesto más abajo podéis ver cómo se activa.

Como hereje del Emacs que soy os voy a decir algo: no hace falta aprenderse todo esto. Utilizad la GUI y los menús desplegables sin pudor alguno (yo lo hago, un botón tiene un leoncito muy cuqui).

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En qué ando: enero

¡Ya se ha pasado el primer mes del 2019! Siendo fiel a mis propósitos, escribí menos y le dediqué más tiempo a los artículos, por lo que publiqué solo un par de ellos-

Por una parte, me puse densa hablando de elementos finitos y problemas que suelen tener. Trataré de escribir sobre este tipo de cosas para que cuando me larguen del curro pueda engañar a otra institución para que me pague por mis conocimientos.

También jugué con Inkscape y averigüé cómo pasar de SVG a TikZ. Aproveché esta entrada del blog para establecer un nuevo principio en el blog: como quiero quitarme de las pocas tecnologías privativas que uso, reduciré la referencia a ellas. De esta manera, solo allano el camino hacia la libertad.

Sigo cuando buenamente puedo aprendiendo Julia, (¡espero que se vea reflejado por aquí pronto!) practicando con la mandolina y fabricando ropajes desde cero. Ahora además tengo una compostera urbana y además de reducir mis residuos voy a conseguir que mis plantas crezcan hermosas ¡ja!

Y por último dos noticias. La primera es que el podcast al que me invitó Ángel de uGeek ha aparecido en las Emacs news de Sacha Chuan. ¡Fama internacional conseguida! La segunda es que por fin (¡por fin!) he conocido a la gente de Ingeniería sin Fronteras Euskadi. Estuve en un taller impartido por Sorkin sobre género y ciencia dentro de la Escuela de activistas, un tema que me toca de cerca y del que cada vez se habla más. Tuve, además, que volver a mi antigua facultad, lo que fue una experiencia curiosa.

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