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El 2019

El 2019 ha sido un año introspectivo. He escrito poco y he leído mucho. Me desconecté de la novela y caí en el ensayo porque descubrí que no tenía referentes más allá de la literatura. Me vi carente de palabras, con la expresión limitada, muda. Ocurrió en parte porque no tengo un discurso completo en mi propia lengua, por la realidad social en la que he crecido que rompió la herencia lingüistica en mi familia por los dos lados: no me llegó la lengua de mis abuelos locales ni la de mis abuelos inmigrantes. Les hicieron creer que sus idiomas no valían, que no eran algo que transmitir. He entendido con treinta años que tengo rotas las raíces.

He viajado. He conectado. He compartido.

Tuve uno de los peores bloqueos artísticos de mi vida. Me salvó la huerta: acercarme a la tierra ha sido una de las mejores decisiones que he tomado nunca. Compostar los desechos, enterrarlos, sembrar, plantar, ver crecer la vida … me ata al suelo, me enraíza.

Me reconcilié con mi profesión. En parte porque pude encajarla (precariamente) en mi sistema de valores, en parte porque comprendí que en ella la comunicación es fundamental igual que lo es para mí. Es lo que tiene el alma de artista. Aunque tendré que seguir trabajando en esto para que no se derrumbe el edificio. Si no puedo, tengo un Plan B: hacerme de letras.

Hice 5 años en GNU/Linux. Cada día tengo un sistema más minimalista y veo más necesario entender cómo funcionan nuestras tecnologías y hacernos mejores preguntas. Es mi propósito para el 2020.

Mi entorno de trabajo

Me han preguntado bastantes veces cómo me organizo y, aunque hace un tiempo hablé un poco sobre mi entorno de trabajo en Emacs, desde entonces he introducido algunas mejoras así que voy a hablar de mi entorno de trabajo en general. Aprovecho para enlazar otras entradas del blog en las que hablé en concreto de las herramientas que cito para que se note que las uso de verdad y no es (solo) postureo.

La base: acta en Org

La base de mi metodología es un archivo de Org que utilizo como acta y lista de tareas. Org tiene la ventaja de que me permite añadir imágenes, código y enlaces a diferentes documentos y, además, puedo exportar la parte del acta en diferentes formatos según las manías del receptor.

Este archivo se abre directamente cuando abro Emacs por las mañanas para que pueda ver qué me queda por hacer y acceder directamente a los documentos o al código en los que estoy trabajando desde él, que se abrirán o no en el propio Emacs según su formato. Para que esto ocurra he añadido la siguiente líneas a mi archivos de configuración:

; Abrir archivos con programa que corresponda
; Lo privativo!
(add-hook 'org-mode-hook
           '(lambda ()
          (add-to-list 'org-file-apps
               '("\\.m\\'" . default)    ;; Matlab
               '("\\.fig\\'" . default)  ;; Matlab
               '("\\.xlsx\\'" . default) ;; Excel
               )))

; Abrir acta al iniciar Emacs
(find-file (expand-file-name "acta/acta.org" default-directory))

Como toda mi labor investigadora se basa en este archivo tengo, evidentemente, una copia de seguridad.

El soporte auxiliar: diario de Emacs

Aparte de tener apuntadas mis tareas por temática, llevo un diario en el que apunto qué he hecho cada día. Esto tiene una doble función: por una parte, cuando me desmoralizo y creo que no avanzo, tengo evidencia empírica de que no es así; por otra, me sirve para seguir mi proceso mental y recordar qué estaba haciendo antes de irme de vacaciones, por ejemplo. Esto me resulta crucial porque me permite tanto desconectar en cuanto levanto el culo de la silla del trabajo como tener mis ideas hiladas en un lugar que no es mi (variable) cabeza.

Para ello uso el diario de Emacs de manera poco ortodoxa, que es como me gusta a mí usar las cosas. Tengo una copia de seguridad también del diario, claro.

El producto: texto plano y control de versiones

El tercer pilar de mi organización es que todo lo que produzco (los documentos, la bibliografía, las imágenes, el código …) es texto plano. Aparte de que de esta manera podré seguir accediendo a mi información dentro de treinta años1, así puedo tener todo bajo control de versiones. Para el control de versiones uso Magit en Emacs y git en la terminal por la vieja costumbre.

Os detallo un poco más cómo funciono:

  • Documentos: escribo en Org o en LaTeX tanto los artículos como los informes y las presentaciones para clase. Para LaTeX uso el modo AUCTeX con RefTeX para las referencias bibliográficas, CDLaTeX para las ecuaciones y Company para el autocompletado.

  • Bibliografía: la manejo con Jabref y, últimamente, con Helm-bibtex desde el propio Emacs. En este último caso, uso las variables locales para seleccionar el archivo de bibliografía correspondiente a cada documento así como la carpeta donde viven los pdfs.

%%% Local Variables:
%%% eval:(setq bibtex-completion-bibliography '("ruta_a_bib"))
%%% eval:(setq bibtex-completion-library-path '("ruta_a_pdf"))
%%% End:
  • Imágenes: trabajo generalmente con svg en Inkscape, o exporto a eps o svg desde el resto de programas. El motivo es que ambos son formatos vectoriales y eps el favorito de las revistas científicas. Para las gráficas científicas, tengo el código para producir la imagen bajo control de versiones y una función que le da un estilo uniforme a todas las imágenes que exporto.

  • Código: programo en Matlab por obligación y en Julia y últimamente algo en Python por vicio. Con Matlab hago más que suficiente con no caer en las malas prácticas que fomenta. Para programar en los otros dos uso los modos específicos de Emacs y también Org para programación literaria.

Un día en mi vida

Dicho esto, uno de mis días laborales suele tener esta estructura:

  1. Abro Emacs.
  2. Leo en la lista de tareas qué me queda por hacer y en el diario qué hice el día anterior.
  3. Decido qué voy a hacer. Si hay un archivo relacionado, estará enlazado en la propia lista de tareas y se me abrirá en Emacs o en el programa externo correspondiente.
  4. Trabajo. Escribo, programo, busco papers … abro ramas y envío actualizaciones al repo según corresponda con Magit o desde la terminal.
  5. Actualizo la lista de tareas y el diario con lo que vaya terminando y las conclusiones sacadas.
  6. Cierro Emacs.

Esta rutina laboral se irá modificando según vaya aprendiendo cosas nuevas, cuando eso ya os contaré. ¡De momento contadme vosotros qué hacéis!


  1. Dudo que vaya a querer, pero podré

Meta: ¿de qué va esto?

Llevo ya un tiempo en esto de tener un blog. Empecé a escribirlo para soltar (parte de) lo que sentía y pensaba. Soy mucho de sentir y pensar y eso es malo para mi (precaria) salud mental. Luego empecé a anotar lo que aprendía para no olvidarlo. Más tarde decidí compartir mis experimentos culinarios (¿panarios?). Por último, pensé que compartir mis lecturas haría que se comprendiese mejor de qué va este blog.

Porque, ¿de qué va este blog? O mejor dicho: ¿va de algo este blog?

Para contestar a esa pregunta necesitamos un poco de contexto. Siempre he sido muy curiosa, me gusta hacer las cosas yo misma para entender cómo funcionan, me gusta tocar, crear con mis manitas. Esta costumbre (o vicio) fue a peor durante la carrera y todavía a más durante la tesis, supongo que como respuesta al desarraigo de la realidad que suponen ambos, digamos, procesos (de forja y revenido). Me explico: la carrera me dio respuestas a problemas que no tenía mientras dejó sin contestar las preguntas que me llevaron a estudiarla; la tesis me dio herramientas para resolver problemas tan alejados del mundo real que dejan de ser problemas.

De ahí que tomar el control de mi tecnología, decidir qué sistema operativo usa, qué programas, ver qué hacen por dentro, no contentarme con lo que me dan se convirtiera en una manera de (re)aterrizar. Lo mismo con el pan: vivimos en un mundo de tomates en invierno. Un mundo en el que montarse en la cinta que nos transporta por la vida y que va parando en las paradas correctas es extremadamente fácil, pero en el que bajarse y elegir parada es increíblemente difícil.

Yo me niego a dejarme llevar sin cuestionamiento: reivindico el camino difícil. Y voy más allá: sostengo que no es
tan difícil. Este blog es por lo tanto la crónica de mi exploración de lo difícil, un intento de demostrar que se puede una acercar a cualquier tema y llegar a comprender, una invitación a pasear conmigo por los mundos ignotos. Eso sí, con muy poca seriedad y compartiendo saberes, que bastante hacemos llevando la contraria al mundo.

Además, como mi plan para que me amancebe un millonario y pueda llevar a cabo mi sueño de infancia de montar un ateneo libertario con su fanzine y su radio ilegal sigue en marcha, tal vez algún día pueda hacer esto mismo en el mundo real.

Hasta entonces, aquí seguimos.

¿Exploráis conmigo?


Os dejo con un señor tocando el piano:

Mis propósitos para el 2019

El 2019 será un año de vuelta a la simplicidad: un año de consumir menos y conectar más. Como he dicho en otras ocasiones, creo que en un mundo tan rápido y superficial como este es lo más punk que podemos hacer. Por esto mismo, mis propósitos para el 2019 son una vuelta a las raíces:

  1. Publicar artículos de mayor calidad, aunque eso signifique publicar menos a menudo.
  2. Ir abandonando las herramientas privativas que todavía uso, por ejempo, migrando de Matlab a Julia poco a poco.
  3. Ser más consciente al consumir, reduciendo mi huella ecológica y apoyando proyectos que provoquen un cambio positivo en el mundo.
  4. Seguir viajando y participando en charlas y eventos.
  5. Reír, pintar, bailar.

¡Empezad bien el año!


Vi la imagen en el Fediverso sin ningún tipo de indicación de la fuente o la licencia, si alguien sabe a quién pertenece por fabor que me lo diga.

Fuck off Google

Llevo queriendo hablar de esta iniciativa popular desde el año pasado y qué mejor momento que ahora que está en su apogeo. Os cuento: la gran G que todo lo ve quiere montar un campus en Kreuzberg, el barrio punki de Berlín, y se ha encontrado con algo que no esperaba, ¡el rechazo de los locales!

Decía que es un buen momento para hablar del tema porque iban a abrir este campus de Google el año pasado pero lo han atrasado hasta el próximo otoño y es por eso que los habitantes del barrio están organizando todo tipo de eventos para concienciar a la población y proponer alternativas a esta invasión por parte de una megacorporación de uno de los barrios contraculturales más conocido de Europa.

¿Por qué echar a Google?

Google es chachi y tiene letras de colores y crea puesto de trabajo y solo a nosotros los rojos que queremos ver el mundo arder se nos podría ocurrir estar en su contra. ¿Seguro? Igual hay que considerar algún otro aspecto:

  • Gentrificación: cuando una empresa como Google se establece en un barrio, los alquileres suben y ni los negocios locales ni los habitantes originales pueden permitírselos. La gente se ve obligada a marcharse y las tiendas a cerrar.

  • No aporta a la comunidad: Google apoyará a los emprededores (principalmente extranjeros) que irán allí solo porque es guay y podrán largarse cuando quieran, el barrio no recibe nada.

  • Políticas de Google: una empresa que está orgullosa de evadir impuestos, que usa nuestros datos de manera digamos sospechosa, que apoya la censura y la vigilancia masiva, y que pretende que todo acceso a Internet se haga a través de ella no es lo que yo consideraría el vecino ideal.

Todo esto y más está explicado en la magnífica wiki del proyecto.

Otro Internet es posible

Pero, si no queremos a Google ¿qué queremos? Sencillo, una tecnología que cumpla con estos tres principios:

  • Libertad: porque el software debe ser un bien común que podamos estudiar, mejorar y compartir.

  • Descentralización: porque Internet fue creado para ser descentralizado y no para que cinco compañias lo controlasen. Debemos volver a ser dueños de nuestras comunicaciones y nuestros datos.

  • Encriptación: porque tenemos derecho a la intimidad y a comunicarnos sin que nos vigilen.

Google ha demostrado que no es compatible con un Internet inclusivo y que nos empodere, ¡pasémonos a las alternativas!

¿Qué podemos hacer nosotros?

Aunque estemos lejos de Kreuzberg y no podamos ir a las reuniones ni colaborar en el periódico hay cosas que podemos hacer tomándoles como ejemplo:

  • Difundir: muchísimas personas desconocen las prácticas abusivas de Google (y otras empresas) o no saben que existen alternativas. Nosotros que sí que lo sabemos podemos ayudarles a reflexionar al respecto y a pasarse a servicios éticos. Que no digo que nos pongamos a evangelizar a todo ser viviente que se nos cruce por delante, simplemente se trata de ofrecer otro camino a quien lo esté buscando.

  • Responsabilizarnos: muchas de nosotras estamos atrapadas en los servicios de la G por nuestro trabajo o por nuestras circunstancias, pero podemos pararnos un segundo antes de decir es que no me queda otro remedio y pensar ¿es así? ¿no hay nada que podamos hacer?

  • Organizarnos: mi parte favorita de esta iniciativa es que es totalmente autoorganizada. Cada cual aporta lo que puede y no espera a que otros organicen cosas, ¡las organiza ella misma!

Decidme, hermanos, ¿qué vais a hacer vosotros? A mí solo me queda desear mucho ánimo a los compañeros berlineses.

Actualización (18-11-2018)

Los vecinos lo han conseguido, Google renuncia al campus y deja que dos organizaciones sociales hagan uso del edificio en lo que probablemente sea un lavado de cara de la compañía, por supuesto. En un maravilloso giro de los acontecimientos, le ofrecen un edificio que pertenecía a la Stasi. Qué ironías tiene la vida.

Referencias

Página oficial del movimiento

Wiki del movimiento

Fuck off Google en Mastodon

Película Fuck off, Google!

‘Google go home’: the Berlin neighbourhood fighting off a tech giant

Google Finally Ruin Kreuzberg for Good?

How to fight the Google-Campus

Entrevista en Autodefensa Informática

Bonus sorpresa


Nota sobre las imágenes: todas las imágenes son de Fuck Off Google y se comparten con licencia CC-BY-SA. Es lo que me dijeron al pedirles permiso 😀

Qué esperar del blog en 2018

Ya que os he contado cuáles son mis objetivos para la vida este 2018, voy a definir también una línea editorial para el blog para este año. Ahora que tengo un trabajo voy a tener menos tiempo libre pero aun así seguiré contando lo que aprendo e ¡inventando panes!

Debido al currelo han regresado al blog tanto Windows como Matlab y seguirán apareciendo de vez en cuando. Ya que no puedo usar GNU/Linux allí (sería la única de mi departamento y me volvería más loca de lo que ya estoy), al menos me las apaño para usar la mayor cantidad de herramientas libres posibles e intento convencer a todos del aumento en la productividad que traen consigo. Una vez que los programas los hayan conquistado, con decirles que en GNU/Linux instalamos casi cualquier cosa en un par de clicks ya les pico la curiosidad del sistema para frikis. Soy malvada ¿eh?

Siguiendo con el tema de mi trabajo, aprovechando que voy a dar clase y que mi asignatura puede definirse como el documental de la mecánica intentaré contaros cosas de ingeniería por aquí. Seguramente tendré que escribir ejemplillos en Matlab, me esforzaré para que funcionen en Octave y por que tengan licencia libre.

Aparte de esto, seguiré a tope con el modo Org de Emacs, que se ha convertido en cuestión de un par de meses en la herramienta que más uso y que me hace enamorarme de Emacs más y más cada día. También sigo personalizando Emacs para que sea una extensión de mí misma. Estoy probando diferentes temas ahora mismo, ¡pronto conseguiré mi editor ideal!

Haré también un esfuerzo adicional para hacerme eco de iniciativas que se alineen con mis principios, ya sean reivindicaciones sobre software libre, proyectos interesantes basados en tecnologías libres o denuncias en contra de las corporaciones que amenazan nuestra libertad. Hasta el momento me he centrado en destacar el valor del software libre, ahora toca hacer también un poco de activismo.

En definitiva, ¡habrá vídeos aleatorios, punk, panes y bizcochos locos y, sobre todo, mucho GNU/Linux!

¡A tope con el 2018!

Mis propósitos para el 2018

Después de haber hecho balance del 2017, me toca definir una línea de trabajo vital para el 2018. La comparto aquí públicamente con vosotros para tener más ganas de seguir adelante. ¡Venga esos propósitos para el nuevo año!

  1. Publicar el libro de LaTeX, ya sea en versión digital, física o ambas. Seguir desarrollando mis otros proyectos literarios.
  2. Aprender sobre diseño y tipografía, son el nexo entre varias de mis pasiones: la escritura, la pintura y la ingeniería.
  3. Aprender un poco de Lisp para entender lo que pongo en el archivo de configuración de Emacs.
  4. Acercarme más a la escena artística de mi ciudad, concretamente a la underground no a la del postureo.
  5. Ir a eventos y lugares interesantes de otras ciudades, empezando por Madrid y la Ingobernable.
  6. Invertir en algún proyecto alineado con mis ideas, ya sea con tiempo o con dinero.
  7. Elegir un instrumento musical y empezar por fin a aprender algo de música.

Os dejo con la canción de daba inicio a mi tesis, veremos en diciembre qué tal me ha ido.

El 2017

Como hice el año pasado voy a hacer balance de este 2017 que está para acabar. Veamos primero cuáles eran los propósitos para este año:

1. Terminar el Curso no convencional de LaTeX.

2. Mejorar Ogibero y presentarlo a los premios Buber.

3. Llevar a cabo el proyecto megasecreto que revolucionará la ingeniería, a dúo con el señor con el sombrero más molón de la tierra.

4. Encontrar o crear un trabajo no convencional que no me haga sentir que pierdo vida en él.

5. Crear un proyecto que englobe tanto Ogibero como el curso de LaTeX y todas las ideas que vendrán.

6. Mejorar mis habilidades panaderas, usando nuevas harinas, yendo a encuentros con otros panaderos caseros o cursos de panificación.

7. Seguir tejiendo y haciendo ganchillo, terminar todo lo que tengo empezado e iniciar nuevas labores.

8. Aumentar mi conciencia social.


¡Repasémoslos intercalando fotos aleatorias de mi año!

Lo primero y más importante es que terminé de escribir el Curso de LaTeX y tuve una idea de cómo publicarlo, aunque me llevará tiempo llevarla a la práctica porque ahora debo currar. Me siento muy orgullosa de mí misma por haber sido capaz de escribir un libro técnico pero ameno (espero) y me alegran muchísimo todas las buenas críticas que he recibido, muchas más de las que esperaba. Esto me anima a seguir escribiendo y compartiendo lo que voy aprendiendo.

Respecto a Ogibero, voy mejorándolo poco a poco según aumentan mis escasísimos conocimientos de HTML y CSS. No pude presentarlo a los premios porque fallaba la dirección, ¡pero el blog quedó finalista en la categoría de página que mejor apoya el software libre! Además, por mi culpa se utilizará otra herramienta para las votaciones ya que la de este año dejó a casi todas las webs que propuse fuera y me quejé por ello a los organizadores.

También el proyecto loco va poco a poco, lo presenté en el blog, pero tanto mi nuevo trabajo de investigadora y docente como el de mi señor hermano como empresario ético, nos impiden dedicarle todo el tiempo que nos gustaría. Lo mismo ocurre con la idea globalizadora, esta clara en mi cabeza, ponerla en práctica ya es más difícil. Pasito a pasito.

Haber pasado la mayor parte de año en el paro me ha permitido además experimentar con montones de tipos de panes, he utilizado harina de Kamut, trigo sarraceno, mijo, patata, germinados y cebada. ¡Hasta fabriqué un bizcocho de chocolate vegano! Cada día comprendo más las masas y, aunque me quede mucho por aprender tengo poco miedo a experimentar.

Aunque parezca mentira, terminé todos mis proyectos tejedores. Por si fuera poco, aprendí a hacer calcetines y fabriqué mi primer calcetín de adulto y cumpliendo un sueño de infancia, aprendí a coser a máquina y me hice un estuche para las agujas, un bolso y una camiseta de unicornios. Empodera mucho el ser capaz de hacerte tus propias cosas. Algún día aprenderé a hacer muebles y me convertiré en una versión femenina del hombre de Bricomanía, uno de mis ídolos de siempre junto con McGyver y el loco del Equipo A.

Este ha sido el año en el que encontré por casualidad el proyecto Inspira cuyo objetivo es fomentar las vocaciones científicas entre las niñas y ahí me fui a un colegio a contarles historietas a unas crías. Vimos que las tecnólogas somos personas normales con trabajos normales y que digan lo que digan los demás, la ciencia es también un trabajo de chicas. La verdad es que nos lo pasamos bien, espero que en su cabeza se una el concepto ingeniería con la loca aquella que una vez nos contó cosas sobre una gran científica que se llamaba Mari Puri.

También este año he empezado a escribir sobre programas libres en Colaboratorio. Últimamente no participo tanto como me gustaría, aunque espero seguir aportando artículos en el futuro a este proyecto colaborativo. Me gusta el hecho de tener una guía de estilo, alguien que revise lo escrito antes de publicar y que haya un grupo de personas a las que poder preguntar. Es muy diferente a mi sistema habitual del blog, véase, la total y absoluta anarquía.

No podía acabar este resumen sin hablar de mis locuras varias. Me vine arriba estudiando italiano online durante mis meses sabáticos (suena mejor que en el paro ¿eh?) y cuando hice la prueba de nivel para la escuela de idiomas ¡resultó que podía matricularme directamente en tercero! También en el tema locuras y como estoy obsesionada con la comida, me he comprado un naranjo, que está en Valencia y me envía sus naranjas cuando las necesito, y he hecho vino y cerveza. Ya sabéis había demasiadas uvas, necesitaba un balde de fermentar, el kit de cervecear estaba de oferta… una cosa tira l’altra.

En fin. Que he hecho un montón de cosas este año y el año que viene haré más. ¡Feliz 2018!

Por qué uso DuckDuckGo

Hace tiempo que abandoné al Gran Hermano para eso de las búsquedas y me pasé a DuckDuckGo pero creo que no he contado por aquí por qué. ¡Hoy es el día en que declararé públicamente mi amor por el pato!

Vamos a ello.

Sobre DuckDuckGo

Para los (pocos) que no lo conozcáis, DuckDuckGo es un buscador que se caracteriza por respetar la privacidad de sus usuarios. Su principal objetivo es mejorar la experiencia de búsqueda proporcionando resultados instantáneos y menos spam.

Si bien no es software libre, apoya el movimiento liberando parte de su código como las aplicaciones para Android e iOS y tiene una activísima comunidad con el simpático nombre DuckDuckHack1 que desarrolla respuestas instantáneas de todo tipo.

Veamos un poco más en detalle qué hace especial a este pato.

El pato no te rastrea

DuckDuckGo se toma la privacidad en serio, no guarda tu historial de búsquedas, no te rastrea y no vende tus datos a empresas para ponerte publicidad personalizada. Tampoco envía los términos de búsqueda a los sitios que visitas ni guarda información sobre ti. ¡Tiene hasta un blog sobre privacidad para concienciar a la gente sobre el tema!

El pato busca mejor

Aparte de por su política de privacidad, uso DuckDuckGo por la calidad de las búsquedas. Soy especialmente fan de las respuestas instantáneas de las que no hago más que hablar, pero tiene más cosas chulas que contaré ahora mismo.

Temas

El pato nos organiza los resultados de la búsqueda por temas que cambian según lo que hayamos buscado. Por ejemplo, si busco tarta me aparece el tema adicional Recetas porque él entiende que tal vez me interese:

temas

Sigue leyendo

Política de troleo

Este blog ha cumplido tres añitos y ha crecido bastante, así que ya es hora de que tenga su propia política de troleo (especialmente a la vista de acontecimientos recientes). Yo tengo una máxima en la vida, que podríamos resumir en la siguiente frase, citando a uno de los grandes:

Al abusón golpe de remo

¿Por qué digo esto? Porque a estas alturas de la vida me cansa la gente que intenta imponer su criterio a los demás descalificando, insultando o faltando al respeto. Me aburre la gente que te saca los credenciales para que le des la razón. Me hartan los típicos que se creen más listos que Dios. Creo que se capta la idea.

En este blog cuento mis movidas, si no te interesan no te las leas, si te parece que no sé nada pues aporta tu punto de vista pero no me vengas a decir lo imbécil que soy porque no te lo consiento.

Todo lo que he dicho hasta aquí se resume en las siguientes reglas:

  1. Opina sin miedo pero con respeto: si faltas el respeto a alguien en este blog yo te lo faltaré a ti.

  2. No trolees o serás troleado: este blog se llama Onda Hostil por algo, si troleas serás vilipendiado aquí y en las redes sociales.

  3. Pregunta todo lo que necesites pero no exijas: te ayudaré en todo lo que pueda pero no me vengas diciendo que mi contenido es una mierda y que lo cambie. Todo lo que escribo tiene licencia libre así que se puede copiar y mejorar. Si tan malo te parece que es hazlo tú mejor.

  4. Si no te interesan mis cosas no te las leas: esto cae por su propio peso, pero visto lo visto es necesario añadirlo. Si consideras que lo que escribo no vale para nada, hay cienes y cienes de webs por ahí que puedes leer, haz el favor de dejarnos a nosotros con nuestras locuras.

  5. Ante todo educación: intento ser lo más educada posible en mis respuestas (a veces se me va un poco de las manos el sarcasmo pero no tengo ningún problema en disculparme) y espero lo mismo de ti. Este blog tiene un tono desenfadado y humorístico pero eso no significa que se pueda uno pasar las normas sociales por el forro.

Espero que con mis mandamientos del comentarista no os haya quitado las ganas de comentar, soy punki pero en el fondo soy maja.

¡Hakuna Matata!