Archivo de la categoría: Opinión

Review: Elogio de la ociosidad

He leído por fin el Elogio de la ociosidad de Bertrand Russell, un alegato a favor de una jornada laboral reducida gracias a los avances técnicos. El texto se escribió en los años 30 pero es perfecto para hoy en día que el mundo laboral está en casi en las condiciones previas a la Internacional.

Según Russell la felicidad viene por reducir el trabajo, algo perfectamente posible gracias a la técnica moderna. El problema es que cuando se inventa un sistema que permite duplicar la productividad, en lugar de trabajar la mitad (por el mismo dinero) se reduce la plantilla a la mitad. De esta manera la mitad de la población acaba en el paro mientras la otra mitad trabaja demasiadas horas, convirtiendo el ocio en una fuente de infelicidad. ¿No os suena esto?

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El porqué del curso de LaTeX

Hoy os voy a contar un poco del trasfondo del Curso no convencional de LaTeX, por qué empecé a escribirlo y qué supone para mí. No os preocupéis que pronto llegará la siguiente entrada, no todo va a ser hablar sobre mi vida.

Publiqué la idea de escribir un cursete de LaTeX el 13 de noviembre del año pasado, un mes después de terminar de escribir la tesis y un mes antes de defenderla. Fue un tiempo muy raro ese, estaba preparando la presentación, el ambiente en el trabajo era horrible y no sabía qué iba a hacer con mi vida. Es fácil entender que muy motivada no estaba.

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¿Cuesta tanto aprender?

Vi el otro día esta charla TED que trata sobre el tiempo que requiere adquirir una nueva habilidad, algo que como persona que aprendió a ganchillar (entre otras cosas) en una tarde y con un par de vídeos me pilla de cerca.

Después de haber aprendido muchas muchas cosas, he desarrollado una especie de proceso de aprendizaje, que si bien tiene muchas cosas en común con el que propone el señor del vídeo, difiere en otras. He pensado en compartirlo aquí con vosotros por si os resulta útil. Así ya no me tenéis que preguntar cómo me lo monto para hacer tantas cosas 😉

Me ayudó a crear un proceso el libro Apprentice Patterns, que aunque originalmente es un libro para programadores (y yo no lo soy), sus consejos son útiles para cualquiera. El proceso tiene 5 partes, ahí van, con su apartado en el libro que os decía cuando corresponda.

1. Dividir

Consiste en partir la actividad en trocitos pequeños para ver lo mínimo que necesitamos. Se aplica tanto al material como a los conocimientos. En lo que respecta a los conocimientos, cuanto mejor definamos qué necesitamos más fácilmente encontraremos un libro, artículo o persona que nos pueda ayudar.

Por ejemplo, cuando aprendí a hacer punto, localicé unos vídeos para principiantes y los estuve viendo antes de comprar nada. De ahí averigüé que lo básico del punto es hacer punto del derecho y punto del revés, con eso (y aprendiendo a montar los puntos, claro) ya puedes hacer cualquier cosa rectangular. Parece poco, pero con un rectángulo se pueden hacer bufandas, gorros y hasta chaquetas. Luego busqué una tienda en la que pudiera comprar material y en la que me pudieran aconsejar. Sí, soy el tipo de persona que va a los sitios y fríe a preguntas a la pobre gente a la que le toca atenderme. Compré solo unas agujas relativamente gordas para que fuera más sencillo aprender, y lana barata para que si me salía mal me importase menos.

Conozco la sensación de voy a aprender a hacer X, así que voy a comprarme 8 libros y gastarme 200€ en cosas que parece ser que necesito. Luego lo que pasa es que, o bien eres supermetódico (que yo no lo soy) o has gastado inútilmente un montón de pasta y tienes la casa llena de cosas que nunca más vas a utilizar. Mi truco del almendruco me vale para ir enganchándome a mi nueva obsesión poco a poco de tal manera que o se vuelve parte de mi vida, o la odio y entonces me he gastado lo mínimo para probar y se lo puedo regalar a otro que quiera empezar también.

Pumpkin Pie & Light Bulb por Greatist via Attribution Engine. Licencia CC BY-NC-SA.

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Las locas aventuras de Ondiz pidiendo el paro. El desenlace.

Después de que la tía de Lanbide me dijera que me correspondía otra oficina, les escribí un correo a los de dicha oficina para ver si era cierto y preguntar si necesitaba cita. Solo me dijeron que no, no necesitaba cita e ignoraron mi otra pregunta. Por lo tanto, llamé a la centralita de Lanbide para que me aclarara el asunto. La chica que con la que hablé me dijo que en realidad me tenían que atender en cualquier oficina, pero que como algunas ponían pegas era preferible ir a la correspondiente según el código postal del domicilio que aparece en el DNI (o llevar el empadronamiento). Me resigné por lo tanto, a hacer la ruta turística e ir a una oficina de Lanbide a pedir el paro en el SEPE y transportarme a una segunda ofina de Lanbide (con SEPE también, curiosamente) a que me hicieran el CV.

Esta vez no había ningún problema (excepto que en la base de datos ponía que era un hombre…) y por fin me han apuntado para que cobre. Después de perder 3 mañanas, ni tan mal. He descubierto algo muy curioso y es que si te pones a currar puedes avisar por teléfono, pero si te vas al extranjero (aunque solo sea un día) tienes que avisar cuando vas y cuando vuelves en persona. Pidiendo La Cita, claro. He aprendido también más cosas sobre lo que pasa con el paro si vas al extranjero, mirad:

  • Si vas menos de 15 días naturales al año no pasa nada, avisas y ya está, pero cobras igual.

  • Si vas más de 15 días pero menos de 90, se te suspende el paro pero se reanuda a la vuelta.

  • Si vas más de 90 días pero menos de un año y lo puedes justificar (has ido a un curso…) es como el caso anterior, si no lo puedes justificar, lo pierdes.

  • Si vas más de un año pierdes el paro.

Muy interesante.

A continuación fui a la oficina de Lanbide a llevar los títulos para que me actualizasen el CV. Tiene su cosa esto, porque tú no puedes tocar tu CV y todo lo que te ponen lo tienes que demostrar. ¿Cuál es el problema? Que no aparece ninguno de los programas de ingeniería que yo uso y tampoco puedo añadir ninguna técnica experimental. De hecho, según el CV yo estoy buscando trabajo de ingeniera porque no existe una opción para poner investigador o algo semejante. Que ya tenía yo claro que Lanbide no me iba a encontrar curro y solo he ido porque es obligatorio, pero no me parece justo que a un sector de la población se nos niegue un servicio público. Es como si me dijeran tú como has estudiado te buscas la vida solita, pero vienes aquí a perder tiempo de vida porque me apetece, aunque no te vaya a ayudar en nada.

La parte buena del asunto es que la señora, muy maja ella, me ha dicho que me tenían que haber atendido en la otra oficina y que ella pondría una queja, que ese comportamiento es inadmisible. ¡Tenía  yo razón!

Pero como todo no va ser ganar, al llegar a casa he descubierto que tengo que presentar la queja en papel, ¡así que tengo que volver! Es una fiesta 🙂

Review: Cómo hacer la revolución de Srdja Popović

Como ya sabéis en este blog voy escribiendo todo lo que me apetece compartir con vosotros, ya sea un vídeo o un tutorial sobre la terminal. Esta vez vengo a hablaros de un libro: Cómo hacer la revolución de Srdja Popović, editado en España por Malpaso, lo que es ya garantía de calidad.

Descubrí el libro por casualidad dando vueltas aleatoriamente por la biblioteca, en la zona de ciencias sociales y política. Últimamente leo bastante no ficción, supongo que será la edad. Me conveció por dos motivos: por hablar de métodos revolucionarios no violentos y porque el autor fue uno de los fundadores del movimiento que derrocó a Milošević, Otpor!.

El libro habla de la importancia del humor en cualquier movimiento revolucionario (lo llama risactivismo),  explica cómo reconocer y hacer tambalear los pilares de poder de un régimen abusivo y hace especial hincapié en que un movimiento que pretenda cambiar las cosas debe hacer partícipe al mayor porcentaje de la población posible. Todo ello de manera rigurosa pero manteniendo siempre un tono cercano y humorístico.

Popović trabaja actualmente en CANVAS, una organización que forma activistas no violentos en todo el mundo, así que además de hablarnos de su experiencia en Serbia, cita casos de Birmania, Irán, Egipto, la islas Maldivas o Ucrania. Mi anécdota favorita es cómo los disidentes al régimen de Pinochet convencieron a los taxistas para que circularan despacio para mostrar su desacuerdo. Esto consiguió que finalmente todos los contrarios al régimen condujeran (e incluso anduvieran) despacio. De esta manera era posible saber que uno no estaba solo en la lucha contra la dictadura sin que nadie se jugara la vida. Evidentemente, este es un paso muy pequeño pero ayuda a mantener la moral. Popović nos cuenta como seguir avanzando ganando pequeñas batallas hasta el punto de forzar la salida del tirano, todo ello sin derramamiento de sangre.

De todos los conceptos del libro me quedo con la planificación secuencial inversa, que consiste en imaginarse con todo lujo de detalles a uno mismo cuando ha conseguido su objetivo e ir viendo los pasos que ha ido dando hasta llegar hasta allí. Esto permite definir mejor el objetivo final y, por lo tanto, que los pasos a dar para alcanzarlo sean más claros. Es una técnica, además, que puede aplicarse en todos los órdenes de la vida.

Por si fuera poco, el autor es un friki de El señor de los anillos y utiliza sus personajes para ilustrar algunos ejemplos. Es genial. 

La verdad es que el libro me ha gustado mucho y me ha dado más ganas de dominar el mundo 🙂

Aquí tenéis el primer capítulo en la web de Malpaso por si queréis echarle un ojo. Ya me contaréis qué tal.

Mis propósitos para el 2017

Antes he repasado los propósitos del 2016 y he prometido desgranar los del 2017. Aquí los tengo, sin ningún orden particular:

  1. Continuar escribiendo el Curso no convencional de LaTeX, recopilarlo en un repositorio con ejemplos y crear un documento completo. Si gusta igual hasta lo publico 🙂

  2. Mejorar Ogibero, para lo que necesitaré aprender a usar bien GitHub Pages y Jekyll así como un poco de HTML y CSS. Mi objetivo es presentarlo a los premios Buber al final de 2017.

  3. Llevar a cabo el proyecto megasecreto que revolucionará la ingeniería, a dúo con el señor con el sombrero más molón de la tierra.

  4. Encontrar o crear un trabajo no convencional que no me haga sentir que pierdo vida en él. Probablemente necesitaré aprender sobre creación de empresas.

  5. Crear un proyecto que englobe tanto Ogibero como el curso de LaTeX y todas las ideas que vendrán. 

  6. Mejorar mis habilidades panaderas, usando nuevas harinas, yendo a encuentros con otros panaderos caseros o cursos de panificación. 

  7. Seguir tejiendo y haciendo ganchillo, terminar todo lo que tengo empezado e iniciar nuevas labores.

  8. Aumentar mi conciencia social (aun más): fijarme en el origen de los productos que compro y en las condiciones laborales de quien los produce, reducir mi huella ecológica y participar de manera más activa en la lucha contra la injusticia. En otra entrada os contaré como hago todo esto hasta ahora y cómo tengo pensado mejorar.

Al final del 2017 veremos cuántos he conseguido cumplir 🙂

Sobre doctorarse y tal

Como seguramente sabréis los que soléis pasar por aquí, estos últimos años he estado haciendo una tesis que culminó en que me convirtiera en doctora el día 19 de diciembre. En esta entrada quiero hacer un repaso a este proceso, sus cosas buenas y malas, las lecciones aprendidas.

Primero os voy a poner un poco en antecendentes. Estudié ingeniería industrial porque no sabía qué estudiar y me parecía útil e interesante. Cursé la especialidad de diseño mecánico porque me gustan las máquinas y diseñar. Luego, descubrí un master de ingeniería mecánica en la propia universidad y como consideraba que no había aprendido lo suficiente, pues lo hice. Aun así seguía con la idea de que podía saber más y no me hacía especial ilusión ir a una consultoría a hacer todos los días lo mismo vestida de traje. La cuestión es que el que fue mi director de proyecto de master me habló de una oportunidad para hacer una tesis en otra universidad. ¿Por qué no? me dije y allí fui. Hacer una tesis era un dos en uno: iba a conseguir la máxima titulación en mi campo y aunque me pagaban (poco) tenía la libertad de un estudiante (más o menos).

Como idea no está mal ¿no? El problema es que yo empecé una tesis igual que la carrera: con la intención de ir a un centro de conocimiento en el que hubiera personas con inquietudes, con ganas de aprender, de mejorar el mundo. Y al igual que con la carrera, me equivoqué. Lo que encontré fue una fábrica. Una fábrica de borregos de y para la industria que miraban con malos ojos cualquier intento de investigar de verdad. Lo único importante es tener resultados rápido. ¡Más rápido! ¡Haz ensayos! ¡Pon simulaciones! Pero no te detengas ni un segundo a pensar lo que haces. Os podéis imaginar lo bien que encaja una persona que ha estudiado por afán de conocimiento en un sitio en el que el conocimiento se rechaza y muchas veces se desprecia, en el que el único objetivo institucional es conseguir más pasta

No quiero decir con esto que no haya aprendido nada y que me arrepiento de hacer una tesis, porque no es así. La lección que saqué de aquí es que hay que saber muy bien dónde se mete uno y con quién se ata durante varios años de vida. A mí todo este tiempo me ha valido para saber lo que quiero y lo que no en la vida. Ahora tengo más que claro que no quiero un trabajo convencional y, sobre todo, que no voy a estar a las órdenes de nadie, especialmente de ningún arrogante que se cree más listo que Dios y que en realidad no tiene ni idea de nada. 

La parte buena de todo esto es que como nadie me decía lo que tenía que hacer he hecho lo que me ha dado la gana, he aprendido a programar mejor, a usar Emacs, he leído libros de elementos finitos, de diseño, de productividad… y además he hecho mi trabajo. Este blog es consecuencia en gran parte del aburrimiento y de la impotencia.

Lo mejor de todo, en cualquier caso, han sido mis compañeros, los otros doctorandos. No todos, claro, algún imbécil ha habido, siempre los hay, sobre todo el mítico que se cree más hábil que nadie y que lo que ocurre realmente es que le ciega su propia ignorancia. Pero en su mayoría mis compañeros han sido los que han hecho que merezca la pena todas estas horas sentada delante de un ordenador intentando resolver yo sola un problema sin solución. Ha habido muchos días (demasiados) en que iba trabajar solo por el ratillo del café. 

Espero que no se queden atrapados en un curro de mierda de por vida y que, como yo ahora, sean libres.

Esos regalos de tesis

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