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El 2018

Se acaba otro año y, como siempre, voy a echar la vista atrás y mirar el camino recorrido. El 2018 ha sido un año intenso, marcado por mi vuelta a mi hábitat natural: el mundo académico. He investigado y me he estrenado como profesora, he encontrado un lugar en el que estoy a gusto y en el que la Ondiz actual encaja.

Por lo demás ha sido el año del Fediverso, he conocido a muchísimos de sus habitantes, tanto en digital como en carne y hueso. Todas ellas son personas maravillosas, os animo a que vengáis a las redes libres, redes que tienen como objetivo ayudar a conectar, no exprimir a sus usuarias.

En fin, recordemos cuáles eran mis propósitos para el año:

  1. Publicar el libro de LaTeX, ya sea en versión digital, física o ambas. Seguir desarrollando mis otros proyectos literarios.
  2. Aprender sobre diseño y tipografía, son el nexo entre varias de mis pasiones: la escritura, la pintura y la ingeniería.
  3. Aprender un poco de Lisp para entender lo que pongo en el archivo de configuración de Emacs.
  4. Acercarme más a la escena artística de mi ciudad, concretamente a la underground no a la del postureo.
  5. Ir a eventos y lugares interesantes de otras ciudades, empezando por Madrid y la Ingobernable.
  6. Invertir en algún proyecto alineado con mis ideas, ya sea con tiempo o con dinero.
  7. Elegir un instrumento musical y empezar por fin a aprender algo de música.

Veamos, pues, si mi vida ha estado alineada con mis intenciones. Lo primero es que no publiqué el curso de LaTeX pero he dado un curso en la universidad (que resultó ser lamentable, pero eso es otra historia) y he publicado las traspas para que cualquiera pueda usarlas. Espero poder publicarlo algún día, pero vistas mis circunstancias actuales no sé cuándo ocurrirá.

En el tema del diseño, me he acercado a él desde el punto de vista de la accesibilidad, pronto os hablaré de ello y de cómo un alumno con un problema con las letras me hizo replantearme cómo preparo mi material y lo que exijo en los exámenes. No sé si él habrá aprendido algo de mecánica, pero yo he aprendido algo de él.

Aunque he usado Emacs intensivamente ya que escribo las presentaciones de clase en org, no me ha hecho falta mucho Lisp últimamente así que me he centrado más en buscarle un sustituto a mi odiado Matlab del que dependo mucho más de lo que me gustaría. Creo que lo he encontrado en Julia, un novedosisímo lenguaje de programación que nos lo pone fácil a los que no sabemos programar.

¡En lo que he estado a tope ha sido en lo de visitar ciudades! Por fin estuve en la Ingobernable donde conocí a medio Fediverso, pero también visité Bristol, Granada e Italia. Incluso me acerqué a otras dos capitales vascas. Parte de estos viajes se debieron a eventos como nuestra charla de Zorras Binarias en Errekaleor, estas mujeres han sido el descubrimiento del año, mi curro está repleto de hombres y estar entre mujeres de vez en cuando se agradece, ¡espero que nos sigamos viendo a menudo, hermanas!

Siguiendo con el tema proyectos, este año también he sido mentora de Inspira y he conocido unas realidades muy duras, realidades que niñas de once años no deberían estar viviendo. Pero saldrán adelante y conseguirán ser lo que quieran, seguro. Aparte de con tiempo también he apoyado proyectos con panoja: he participado en el Goteo de Carro de combate. Espero apoyar el periodismo de calidad de alguna manera más en 2019. Algún asunto habrá en mi ciudad que pueda hacer, a ver si ahora que estoy un poco más al loro encuentro algo que me encaje.

En lo que respecta a mi propósito musical, ¡también lo he cumplido! Ahora tengo una mandolina y practico cuando puedo. Toco el cumpleaños feliz, el old McDonals y un par de canciones irlandesas. El objetivo para el 2019 es no ser tan rígida, que toco como si fuera Robocop.

Además de todo esto me he pasado por Colaboratorio una vez más para hablar del método científico, he visto por primera vez un membrillo (¡gracias, Javier!) y lo he convertido en dulce y he quitado los anuncios del blog.

Estoy muy satisfecha con mi año, tal vez no he hecho todo lo que pretendía pero se me han abierto nuevos caminos inesperados. ¿Qué sería de la vida si siempre hiciésemos lo planeado?

¡Por un 2019 tan bueno como el 2018!

En qué ando: ¡edición precumple!

No sé cuándo fue la última vez que os conté lo que ando haciendo, hago tantas cosas que me compensa más hacerlas que contarlas. Aprovecho que en nada me caen los treinta para hacer un resumen vital.

Lo más destacable de estos meses es que me ha dado por cultivar verduras en colaboración con mi progenitor y tengo ajos, cebollas, calabazas, tomates y un frambueso. ¡Un paso más cerca de la autarquía!

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En el tema currelo, estoy aprendiendo Julia porque estoy harta de las licencias de Matlab y doy un curso de LaTeX a los doctorandos de mi universidad, todo por un cúmulo de casualidades. El material del curso lo tenéis en GitHub y tiene un manatí del dominio público, aunque hay que compilar para verlo.

Luego, dentro del frikismo, estoy leyendo Gödel, Escher, Bach por recomendación popular y me está molando bastante. Para el 2040 que habré terminado de leerlo ya os cuento más. También grabé un podcast con uGeek, fue una experiencia curiosa eso de hablar en vez de escribir. Ahí podéis constatar que tengo el mismo estilo vacilón cuando escribo y cuando hablo.

Pero la noticia definitiva de estos meses es que desvirtualicé a Izaro y a las Zorras Binarias (¡como moláis chicas!) porque fui por fin a Madrid a conocer La Ingobernable. Estuve viendo la charla de Ciberfeminismo de Spectrumgirl y la grabación de Zorras y bits, todo fue fantástico. Y ahora, después de ponernos imagen las zorras estamos más a tope que nunca, pronto nos tendréis en otros eventos.

El centro social okupado La Ingobernable en Madrid

En fin, os voy dejando. Os enlazo aquí algunas cosas molonas que he estado leyendo, he tenido que hacer una selección porque en tanto tiempo sin escribir se me había ido totalmente de las manos:

Les dedico esta entrada a mis alumnos, que han descubierto el blog buscando mi dirección de correo (que solo está en todas las traspas de clase) y ahora me piden pan, porque, está claro, lo más sorprendente de este blog es que yo haga pan.


Suena:

En qué ando últimamente

Ando en una locura tan suma últimamente que no he podido ni siquiera escribir en qué andos mensuales. Que dicho sea de paso, de poco iban a servir porque no había entradas blogueras que recopilar porque ¡no estaba escribiendo! Así que voy a repasar los últimos meses y a contaros en qué líos me he metido.

Lo que más me ha ocupado ha sido mi primera experiencia como profesora, entre preparar apuntes, corregir prácticas y exámenes y los miles y miles de tutorías he estado meses en los que no he dado abasto. Hilando con esto, algún día espero poder contar por aquí cómo he usado el modo Org de Emacs para gestionar las tareas y crear los apuntes. Me he dado cuenta de que Emacs es prácticamente el único programa que abro (el resto los abro desde Emacs) y lo estoy adaptando a mis necesidades cada vez más. Lo último ha sido cambiarle la fuente dependiendo de si estoy en GNU/Linux o Windows.

También he podido sacar algo de tiempo para hacer panes y dulces, ¿qué clase de vida estaría viviendo si no pudiera panificar? Estoy muy orgullosa de mi pan de residuo cero con bagazo de cerveza y de haber incluido verdura (¡remolacha!) en un pan y un brownie. Y, si por si no fuera suficiente, he aprobado el curso de italiano y me he apuntado de nuevo al proyecto Inspira para el próximo curso. ¡A crear la igualdad! ¡Sí!

Otra cosa loca es que me ha dado por la jardinería y tengo un árbol de frambuesa y unos aguacates en casa y estas simpáticas calabazas en el curro:

Para terminar, voy a imitar a CoDual y os voy a enlazar algunas cosas interesantes que he estado leyendo:

¡Una canción para terminar!

En qué ando: marzo

Poco a poco ya hemos ventilado otro mes más. Si febrero fue el mes en el que empecé a dar clase, marzo ha sido el que me ha estrenado poniendo y corrigiendo exámenes. Ha sido una experiencia un poco traumática ver como todo mi esfuerzo en explicar no vale absolutamente para nada, pero bueno, aprenderé a gestionarlo mejor con el tiempo.

Dar clase también tiene sus ventajas, claro, aunque haga mis transparencias en Org, he vuelto al LaTeX puro y duro para hacer algunas cosas, como los diagramas de fuerzas de los ejercicios que hago con TikZ. Además, me han quedado tan chulis los apuntes que he convencido a mis compañeros para que prueben LaTeX y escribí una miniguía de Texmaker para ellos.

Aparte de esto, escribí sobre las reglas que sigo para que el código que me veo obligada a escribir sin saber sea más usable. Mi idea es tenerlas claras desde el comienzo de un proyecto para así ahorrar tiempo y frustración. Siguiendo con el tema productivo, aprendí a usar el modo Magit para gestionar repositorios bajo git. Me pareció útil e intuitivo y creo que lo seguiré usando.

Para acabar con el resumen del mes os dejo con mi reflexión de por qué paré el 8 de marzo y comparto con vosotros in proyecto que está ya en su recta final (¡eskerrik asko Izaro!): el concurso de edición de la Wikipedia La mujer que nunca conociste, un concurso de traducción y creación de artículos sobre mujeres.

¡Empezad bien abril!

En qué ando: febrero

¡Ya ha pasado otro mes! Es increíble esto. La noticia destacada de febrero es que he empezado a dar clases, ahí voy un par de días a contar cosas de estructuras y mecanismos. Me divierto bastante, la verdad. Bueno, cuando tengo que corregir me divierto un poco menos. En fin, veamos lo que he escrito, que no me he prodigado mucho.

Os hablé por fin del chisme exportador de InkScape a LaTeX que permite que el texto de nuestras imágenes tenga el mismo formato que el texto del documento. Tiene cosas que afinar pero me parece extremadamente útil.

Aparte, escribí sobre el modo org-mouse que nos ayuda a los principiantes a no enloquecer con las combinaciones de teclas dándole funcionalidad al ratón.

Por último, compartí un vídeo que nos invita a pensar qué consideramos ser sociables.

Y nada más. Os dejo con el loquísimo fenómeno del Guggenheim nevado, que yo jamás había visto.

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Músicas que me descubre mi hermano:

En qué ando: enero

¡En el 2018 también hay resumen mensual! Esta vez con poco contenido porque eso de trabajar es mu malo y no puedo estar ahí a tope escribiendo movidas locas. Más que nada he hecho balance del año pasado y me he organizado para este año, pero también he hablado de cosas nuevas. Lo primero que hice fue contar cómo es mi entorno de Emacs, gracias a lo que recibí un montón de ideas para probar.

El resto de cosillas han estado relacionadas con la creación de apuntes para mi asignatura. Descubrí el modo CDLaTeX que me ayuda muchísimo a escribir y aprendí a hacer diagramas de estructuras molonas con TikZ y Gantts de manera friki con PlantUML

Además, para cumplir mis propósitos ¡me he comprado un instrumento musical! Eccolo qui!

En qué ando: noviembre

¡Ya ha pasado otro mes! ¡Qué rápido! ¡Veamos qué he estado haciendo! Noviembre además del mes en el que me hago más vieja, ha sido el mes de probar por fin el modo org de Emacs y hasta de personalizarlo un poco. Me encanta este modo, es como si estuviera hecho para mí, me ayuda a organizar mis ideas y a pensar mejor. De paso aproveché y le dije a Emacs que me centralizase los archivos de autoguardado para no tener mierdecillas por todas partes.

Aparte, adopté la idea de Notxor de usar la nube como repositorio remoto y ahora estoy consumiendo los gigas ilimitados del Drive del curro en lugar de mi GitLab personal para el código que ando escribiendo en mi investigación.

En lo que respecta al pan, estoy poco innovadora últimamente y solo he adaptado un pan de gachas de mijo. Ando leyendo sobre panes tradicionales e ingredientes rarunos, esta formación se verá pronto en los futuros panes, espero.

Como noticia destacable del mes, Ricardo de El pingüino tolkiano ha terminado de escribir su libro sobre Lyx, Lyx, la otra forma de escribir, que recomiendo a todos a los que os de miedito el LaTeX pero queráis producir textos bonicos. En lo que a mí respecta, estoy pintando un pollo. Os dejo por hoy, seguiremos informando.

pollo


En noviembre también a visto la luz el nuevo disco de los Lendakaris, ¡punk verdadero desde Iruña!