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Acerca de Ondiz

Doctora en ingeniería. Loca del software libre. Haciendo GNU/Linux más accesible para mí y de paso para los demás. También hago pan.

Esculturas cinéticas

Hace tiempo que no escribo, así que vuelvo a la guerra con un tema especial: ¡la ingeniería mecánica! Osease, mi tema. Tema que voy a fusionar en un giro loco de los acontecimientos, con algo que parece que no le va: el arte.

Comencemos por el principio. Como profesora friki que soy, suelo poner ejemplos curiosos en clase y en los exámenes. He preguntado el diagrama cinemático del controlador de Watt porque es el símbolo de los ingenieros industriales, el peso de un operario para que no se rompiese una viga y estuve a punto de ponerles a calcular el módulo de Young de una hogaza por cachondearse de que haga pan.

Como este último año daba clase a futuros ingenieros de diseño, en el examen de mecanismos pensé en ponerles algo que tal vez les llamase la atención: una escultura cinética. Un bicho que conocí gracias a mi hermano y que podría también llamarse criatura del averno que viene a acabar con la humanidad como podéis ver en el siguiente vídeo.

Estas esculturas son la creación de Theo Jansen y están formadas por patas, que se conocen como mecanismos de Jansen, y que son mecanismos planos de un grado de libertad. Esto en la jerga significa que con un único accionamiento, en este caso el viento, se mueven todos los elementos de cada pata o, dicho de otra manera, que si agarramos una pata en un único punto no podrá moverse.

En este otro vídeo se muestra el funcionamiento de la pata, se parte de un cuadrilátero articulado (el mecanismo más usado en ingeniería) y se le añaden elementos para que pueda andar. Solo falta combinar muchas de ellas para que el bicho pueda ir por ahí aterrorizando a la población.

Si os apetece, podéis jugar con el cacharro en Geogebra y oír la charla del señor en cuestión en TED:

¡Por fin le veo el sentido a estudiar ingeniería! ¡Crear bichos que traumatizantes!

Camino a la panificación: pan con okara

Como sabéis, me gusta hacer todo desde cero y soy intolerante a la lactosa. Eso implica que me dio por fabricar bebida vegetal casera porque la comprada tiene una barbaridad de azúcar, es cara como un demonio y no dejar de ser un batido colado de una cosa con agua. En su momento ya utilicé los restos de hacer leche de arroz en un pan y la primera vez que intenté hacer tofu (y fracasé estrepitosamente) pensé que podría hacer lo mismo con los restos de la leche de soja, que tiene hasta nombre: okara.

Investigué por ahí, leí alguna receta y luego ignoré todo porque a mí me gusta hacer lo que me da la gana todo el rato. La versión primera del pan, aunque rica, quedó con demasiado sabor a soja, esta, en cambio, aprovecha justo los restos de la receta de leche de soja que utilizo. Un tema a tener en cuenta es que mi okara está cruda porque cuelo la leche antes de cocerla, supongo que si primero cocéis y luego coláis funcionará igual pero tendrá un sabor distinto. En fin, os cuento cómo he hecho.

Pan con okara

Fracasé haciendo tofu pero salió un pan


Ingredientes

  • 200g masa madre al 100% de hidratación y refrescada con harina integral
  • 420g harina blanca
  • 120g okara
  • 300g agua, depende de lo escurrida que esté la okara hará falta más o menos
  • 10g sal
  • 1 cucharada de miel
  • 7g levadura fresca de panadero, se puede omitir y esperar más durante la fermentación

Direcciones

  1. Mezclé la masa madre con el agua, la miel y la harina y lo dejé reposar mientras hacía la leche de soja.
  2. Añadí la okara, la sal y la levadura y amasé con reposos y lamentándome por el pringue que había organizado. Es inteligente dejar un poco de agua (50g) y añadirla después de haber amasado un poco.
  3. Dejé fermentar 3h y media a temperatura ambiente con pliegues cada hora aproximadamente.
  4. Preformé en bola, formé en batard 20′ después y lo puse en el banetón con bien de harina.
  5. Lo dejé fermentar 1h y media. La primera hora a temperatura ambiente, luego lo metí en la nevera porque hacía más calor de lo que yo pensaba en la cocina y se me estaba yendo de las manos.
  6. Horneé en horno precalentado a 250ºC durante 50′, los 10 primeros minutos solo con la resistencia superior y reduciendo paulatinamente la temperatura hasta 180ºC.

Como me borrado el Instagram, me han desaparecido muchas fotos de panes. A ver si los rehago y los refotografío.

En qué ando: febrero

Febrero ha sido un mes muy loco. He escrito poquísimo porque he andado haciendo cosas en la vida real como aparecer en la exposición Ciencia Trabajadora y moderar un debate de manera totalmente improvisada y enterándome diez minutos antes en esa misma exposición.

Lo bueno es que lo poco que he escrito ha sido sobre AUCTeX, el modo para LaTeX de Emacs, sobre tortitas y sobre alternativas éticas en Zorras Binarias, que ha sido mi primer artículo ahí y sale en mis adorados denominadores comunes de Sursiendo. Como última novedad blogueril, he añadido un botoncito para compartir en las redes libres y solo en las libres siguiendo el tutorial del vecino Victorhck, tal vez así consiga despertar el interés por las redes libres a algún incauto.

Ha sido un mes de recuperar (¡y crear!) hábitos buenos y eliminar hábitos malos. En los buenos, he hecho leche de soja para mis gachas mañaneras todas las semanas y he conseguido desayunar todos los días. Me siento muy orgullosa de mí misma por ello. También me he iniciado en la agricultura: como me puse a hacer compost para crear menos residuos, tenía la oportunidad ideal para ponerme a plantar lechugas. Así que, como no filtro, lo he hecho.

En los malos, siguiendo mi propósito de eliminar los vestigios de software privativo de mi vida, he recordado que aun tenía cuenta en Facebook e Instagram y he borrado ambas. Ninguna de las dos me aportaba nada. No he descargado ni los datos, para qué, todo lo que había en cualquiera de las dos redes y que me interese lo seguiré teniendo en la cabeza.

Algunas cosas interesantes

He escrito poco pero, a cambio, he leído mucho. El transporte público es lo que tiene, te permite educarte. Os enlazo aquí cosillas.

Artículos

Como siempre, he llegado a estos artículos gracias a que han sido compartidos en las redes sociales (sobre todo las libres), ¡gracias a los que me lleváis a lecturas interesantes!

Libros

He terminado The road to unfreedom de Timothy Snyder, que cogí en la biblioteca porque me recomendaron On Tyranny en el Fediverso y no lo encontré. El libro habla de hechos recientes como la invasión de Ucrania, el Brexit y la elección de Trump y ayuda a entender por qué ocurrieron, contextualiza y explica las relaciones entre países y figuras políticas. A pesar de que es duro de leer y mete miedo en el cuerpo, ver que es posible acceder a un pequeño pedacito de verdad en estos tiempos de noticias falsas, manipuladas y bots, me hace tener un poco de esperanza en el futuro.

También cogí Los dominados y el arte de la resistencia de James Scott, un libro sobre las relaciones de poder y las técnicas de resistencia de los oprimidos. Es extraordinario, de lo mejor que he leído en años, y muy fácil de leer para lo denso del tema. A mí, que soy de una región minera, muchas de las cosas que cuentan me resultan preocupantemente conocidas. Me ha ayudado, además, a entender por qué, junto con todos mis amigos y familiares he tenido (y tendré) problemas en el trabajo: porque, a pesar de ser respetuosos y diligentes en nuestros respectivos trabajos, nunca hemos mostrado una apariencia de connivencia con la autoridad.

Podcasts y vídeos

Ale, os dejo con música, espero escribir un poquillo más en marzo:

Camino a la panificación: tortitas de masa madre

Hace tiempo que no comparto con vosotros una receta experimental de las mías. He estado tradicional y he repetido recetas que ya había hecho, ¡cuánta vagancia! En fin, que últimamente me ha dado por hacer tortitas para desayunar el domingo, empecé con la receta de Thug Kitchen de tortitas veganas e integrales y luego, al ver una receta de tortitas con masa madre en el Fediverso, decidí fusionarlas. Mi versión es una cosa entre medias de ambas, más ligera que la primera por estar fermentada, más adelgazante que la segunda por los ingredientes. Os cuento ahora pero antes un par de notas:

  • He usado las tazas medidoras: las tazas, cucharadas y cucharaditas corresponden a la unidad de medida estadounidense del mismo nombre.
  • He usado yogur líquido casero como líquido pero se puede usar perfectamente leche o yogur vegetal para veganizarlas, no sé cómo se lleva la leche vegetal con la fermentación, investigad y experimentad.
  • Se pueden hacer también sin fermentar, prescindiendo de la masa madre, mezclando todo y friendo.
  • Cómo freírlas depende mucho del fuego de cada cual. La sartén tiene que estar caliente, pero no os vengáis arriba con el calor que se queman y luego se pegan.

Tortitas de masa madre

  • Partes: 4 tortitas de 15cm de diámetro
  • Dificultad: fácil
  • Imprimir

Empezad a tope el domingo con tortitas

Ingredientes

  • 1 taza harina espelta integral
  • 1 taza yogur líquido casero (o leche vegetal)
  • 1 cucharada masa madre
  • 1 plátano canijo o medio enorme
  • 1 cucharadita bicarbonato
  • 1 cucharadita levadura química
  • 1 cucharada azúcar
  • Un poco de aceite
  • Miel o sirope para servir

Direcciones

  1. Por la noche mezclé la harina, el yogur y la masa madre, lo cubrí y lo dejé fermentar a temperatura ambiente.
  2. A la mañana siguiente le añadí el plátano machacado, el azúcar, el bicarbonato y la levadura y mezclé bien.
  3. Eché un poquitín de aceite en una sartén antiadherente y cuando estuvo caliente eché un cuarto de la masa. La extendí para que cubriera el fondo de la sartén, la hice por un lado hasta que estuvieron los bordes hechos, le di la vuelta y la hice por el otro. Repetí para los otros tres cuartos.
  4. Cuando tuve la montaña, le eché un poco de miel por encima y zampé.

No hay foto porque tenía hambre 🙂

ACTUALIZACIÓN (3/3/2019)

¡Hay foto! Concretamente de unas que hice con leche de soja casera como líquido y sin fermentar.

Lo que he aprendido: AUCTeX

Me he hartado de usar más de un programa y he decidido que las pocas veces que escriba en LaTeX a pelo lo haré también en Emacs. Así soy, cada día más simple. Para ello estoy usando AUCTeX, un modo hiperpotente que tiene una manual de solo 130 páginas y que se autodefine como un sofisticado entorno TeX para Emacs.

Lo curioso del tema es que instalé AUCTeX hace más de un año porque fue la única manera de hacer funcionar CDLaTeX, el modo menor que ayuda a crear entornos y movidas matemáticas y que uso con Org. En todo este año no he configurado AUCTeX y he seguido usando Texmaker y Kile por pura inercia. Ahora que lo he puesto a mi gusto y que llevo usándolo una semana, he desinstalado el resto de editores de LaTeX y no creo que vuelva atrás, ¡me encanta!

Unas órdenes básicas

Como siempre, para usar AUCTeX hay que instalarlo y activarlo, a mí se me activa solo al abrir un archivo con extensión .tex, pero si no fuera el caso, M-x LaTeX-mode y adelante. Cuidado con confundirlo con latex-mode, el modo para LaTeX que viene con Emacs. Sí, lo hacemos aposta para liar.

Usar AUCTeX es bastante sencillo, hay un par de atajos de teclado que valen para casi todo y que os listo aquí. La palabreja que pongo en cursiva es con lo que yo relaciono la combinación de teclas para acordarme (que puede o no ser la  idea del autor original).

  • C-c C-c (compile) ejecuta una orden, dando a TAB podemos ver las opciones, hay opciones molonas como Clean all y Clean que eliminan respectivamente todo lo creado por la compilación y solo los archivos auxiliares.
  • C-c C-v (view) muestra el resultado.
  • C-c C-e (environment) introduce un entorno y te va pidiendo los datos que necesite.
  • Si tenemos el activado el parser automático, con C-c C-a (all) deduce qué tiene que usar y compila las veces que haga falta. No viene activado por defecto porque tarda un poco. Esta historieta nos fabrica una carpeta `auto` con cosas dentro, no os asustéis como hice yo. En el archivo de configuración que he puesto más abajo podéis ver cómo se activa.

Como hereje del Emacs que soy os voy a decir algo: no hace falta aprenderse todo esto. Utilizad la GUI y los menús desplegables sin pudor alguno (yo lo hago, un botón tiene un leoncito muy cuqui).

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En qué ando: enero

¡Ya se ha pasado el primer mes del 2019! Siendo fiel a mis propósitos, escribí menos y le dediqué más tiempo a los artículos, por lo que publiqué solo un par de ellos-

Por una parte, me puse densa hablando de elementos finitos y problemas que suelen tener. Trataré de escribir sobre este tipo de cosas para que cuando me larguen del curro pueda engañar a otra institución para que me pague por mis conocimientos.

También jugué con Inkscape y averigüé cómo pasar de SVG a TikZ. Aproveché esta entrada del blog para establecer un nuevo principio en el blog: como quiero quitarme de las pocas tecnologías privativas que uso, reduciré la referencia a ellas. De esta manera, solo allano el camino hacia la libertad.

Sigo cuando buenamente puedo aprendiendo Julia, (¡espero que se vea reflejado por aquí pronto!) practicando con la mandolina y fabricando ropajes desde cero. Ahora además tengo una compostera urbana y además de reducir mis residuos voy a conseguir que mis plantas crezcan hermosas ¡ja!

Y por último dos noticias. La primera es que el podcast al que me invitó Ángel de uGeek ha aparecido en las Emacs news de Sacha Chuan. ¡Fama internacional conseguida! La segunda es que por fin (¡por fin!) he conocido a la gente de Ingeniería sin Fronteras Euskadi. Estuve en un taller impartido por Sorkin sobre género y ciencia dentro de la Escuela de activistas, un tema que me toca de cerca y del que cada vez se habla más. Tuve, además, que volver a mi antigua facultad, lo que fue una experiencia curiosa.

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Lo que he aprendido: de SVG a TikZ con Inkscape

Amo Inskape. A pesar de estar en la versión 0.92, funciona maravillosamente, tiene montones de funcionalidades y, por si fuera poco, al más puro estilo software libre, se pueden escribir extensiones que hagan lo que nos apetezca.

Como yo no soy tan hábil como para escribir mis propias extensiones, me aprovecho de la sabiduría de la comunidad para hacer cosas como la que os venía a contar hoy: exportar un svg a TikZ.

Un poco de contexto

Inkscape carrula con imágenes en formato SVG (Scalable Vector Graphics), un formato de gráficos vectoriales definidos en un XML. Que son texto plano, vamos, y podemos abrir una imagen SVG con un editor de texto y ver su definición. La ventaja de usar gráficos vectoriales es que no perdemos calidad al ampliar las imágenes porque los elementos se definen en función de su posición en el dibujo, si el dibujo es más grande las posiciones cambian y los elementos se dibujan de acuerdo a ellas.

TikZ, por su parte, es un paquete de TeX para crear gráficos vectoriales programáticamente1 (qué palabra más maravillosa). De esta manera, los gráficos nos quedan perfectamente integrados en nuestro documento y podemos cambiar el tipo de fuente, tamaño o lo que sea de ambas cosas simultáneamente.

Bien, la cuestión aquí es que usar TikZ es tremendamente difícil y usar Inkscape tremendamente sencillo y ¡LaTeX no tiene soporte para SVG! En general, suelo exportar las imágenes de Inkscape como EPS, manteniendo el texto como LaTeX, pero hay veces que me resulta más práctico tener la definición de la imagen en el propio archivo con el texto.

La extensión svg2tikz

Para esos casos en los que por lo que sea queremos que nuestra imagen esté definida en TikZ, tenemos la extensión de Inkscape svg2tikz. Son tres archivos, dos de extensión de Inkscape y uno de Python que están en la carpeta extensions del repositorio y que tenemos que copiar en la carpeta de extensiones de Inkscape, tal y como indican en las instrucciones. Será o bien /usr/share/inkscape/extensions o ~/.config/inkscape/extensions/2.

Cuidado aquí que yo guardé los archivos directamente del GitHub con Guardar destino como… y luego no me reconocía la extensión. Descargando todo el repo y copiando los archivos correspondientes en cambio sí que me funcionó.

Ahora en el menú Extensiones > Exportar tendremos una nueva opción Export to TikZ path que nos permitirá guardar la imagen como TikZ. Vigilad la ruta porque por defecto no la guarda en la carpeta donde estaba la imagen original sino en la carpeta de las extensiones.

Y ale, ya podemos chulear diciendo que nosotros hacemos todo directamente en LaTeX como hacían los profesores de mecánica de mi universidad que calculaban la base y la ruleta con la fórmula y luego decían que se veían directamente en el dibujo.

Referencias

Chapter 22. Extensions en el manual de Inkscape

svg2tikz

Galería de extensiones de Inkscape

inkscapeMadeEasy


Suena:


  1. Lo usé de tapadillo para pintar estructuras y que me quedaran cuquis lo apuntes, no sé si recordáis. 
  2. Como uno de mis propósitos del 2019 es ir abandonando las tecnologías privativas, voy a intentar hablar lo menos posible de Windows.