El mundo gira gira

Uno de los motivos por los que empecé este blog es porque tengo una necesidad física de escribir. Esta entrada obedece a esa necesidad.


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Siento a menudo que el mundo va demasiado rápido para mí. Me ocurrió por primera vez con catorce años al volver de las vacaciones de verano. Yo seguía siendo yo mientras que la vida en el colegio había avanzado a un lugar temporal inalcanzable para mí, un lugar repleto de códigos que yo no entendía y normas absurdas que me negaba a respetar, que todavía me niego a respetar. Conseguí más tarde seguir más o menos el ritmo que me imponía la realidad, nunca del todo, manteniendo siempre un pie fuera del torbellino, respetándome, respetando mis tiempos.

Ahora el mundo ha llegado a un nivel de aceleración que, como hace media vida, otra vez no soy capaz de comprender. Veo a la gente correr a mi alrededor para mantenerse en el mismo lugar. Trabajar, trabajar, trabajar. Sin pararse un momento a pensar, preguntarse hacia dónde corren o qué es eso que buscan con tanta ansia.

Por esto reivindico la lentitud, disfrutar del camino. Aunque nunca llegue al destino. ¿Hay acaso un destino?

2

La consecuencia de ser demasiado sensible es preocuparse de todo todo el rato. Me imagino accidentes de todo tipo cuando conduzco, pienso que me van a mandar callar, decirme que yo qué sé, que no tengo derecho a estar ahí, que quién me he creído yo que soy. Me imagino todos los escenarios posibles cuando voy a hacer cualquier cosa con diferentes variaciones de cada uno de ellos en un árbol gigante de universos paralelos que responden a la pregunta ¿y si? hasta el infinito. Pienso que voy a morirme porque me late el corazón a mil por hora en medio de la noche pero es solo un ataque de pánico. Y se acaba. Y no pasa nada.

Mi truco después de tantos años es ponerme en el peor de los casos y ver que no es para tanto. Que sobreviviré. Que he sobrevivido.

3

Lo que me mantiene cuerda es tener la cabeza en las nubes pero los pies en la tierra. Siempre digo que el arte nos va a salvar, estoy aquí ahora por la pintura, la literatura, la música. Pero también por el pan y el huerto, ver crecer la vida me hace estar atada al tiempo y al espacio. Cultivar la mente y cultivar la tierra. Y crear lazos humanos, conectarnos, escucharnos, cuidarnos. No hay nada más revolucionario.

Hay que seguir empujando la piedra a pesar de que vaya a volver a caer por la ladera, precisamente porque va a volver a caer por ladera.

Así que cuando tengáis miedo, cuando penséis que no hay luz, que el pozo es demasiado profundo, venid a sentaros conmigo en el borde del precipicio. Veremos amanecer.

Aquí siempre hay sitio.

8 pensamientos en “El mundo gira gira

  1. victorhck

    Muy buen artículo.
    Quizás no es un sentimiento tan extraño,
    quizás es algo que de una manera u otra se nos cuela en las neuronas alguna vez…

    Itaka, berriro helmugatzat
    Bidea eta bidaia, luzea izan dadila.

    Responder
  2. Giorgio Grappa

    Lo describes en mastodon como “una cosa rara”. Tienes razón, es raro encontrar personas que den un paso atrás, cojan perspectiva y se pregunten: “Espera un momento: es eso lo que quiero?” Lo normal es que te riñan: “Eso no se piensa!” Demasiada gente en el mundo no se hace preguntas. Y así nos va.

    Más preguntas y menos acciones hechas sin pensar!

    Y más poesía.

    Responder
    1. Ondiz Autor de la entrada

      Qué gran verdad… Siempre me han reñido o mirado mal por pensar demasiado, supongo que porque les hace pensar a ellos también y les da miedete.

      Así que: todos a pensar ya!

      Responder
  3. txuseta

    Qué maravilla de entrada. A mí me pasa constantemente eso de preocuparme todo el rato, sobre todo por cosas absurdas: que me voy a caer, que se me va a caer un plato al suelo. Nada grave, nada que yo pueda controlar, pero me quita un poquito de vida. Lo achaco a que mi padre era un poco de inculcarnos cierto “miedo” o cierta precaución excesiva y a mí me sale algo así “taytantos” años más tarde. Lo supero siendo consciente de que es absurdo, pero requiere que haga ese esfuerzo, que dedique ese tiempo a eso y no a otra cosa.

    Lo del borde del precipicio es una bonita manera de quitarle hierro. Es como darle la vuelta al miedo para que deje de dar miedo. Me gusta. Lo tendré en cuenta.

    Un abrazo,

    @txuseta.

    Responder
    1. Ondiz Autor de la entrada

      Me alegro de que te guste, creo que no hablamos suficiente de lo que nos hace este mundo tan rápido y vivir siempre pensando que vamos a fallar o que no vamos a ser suficientemente buenas.

      Por eso me gusta sentarme en el borde del precipicio: veo el fin, pero no me caigo.

      Responder

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