El 2017

Como hice el año pasado voy a hacer balance de este 2017 que está para acabar. Veamos primero cuáles eran los propósitos para este año:

1. Terminar el Curso no convencional de LaTeX.

2. Mejorar Ogibero y presentarlo a los premios Buber.

3. Llevar a cabo el proyecto megasecreto que revolucionará la ingeniería, a dúo con el señor con el sombrero más molón de la tierra.

4. Encontrar o crear un trabajo no convencional que no me haga sentir que pierdo vida en él.

5. Crear un proyecto que englobe tanto Ogibero como el curso de LaTeX y todas las ideas que vendrán.

6. Mejorar mis habilidades panaderas, usando nuevas harinas, yendo a encuentros con otros panaderos caseros o cursos de panificación.

7. Seguir tejiendo y haciendo ganchillo, terminar todo lo que tengo empezado e iniciar nuevas labores.

8. Aumentar mi conciencia social.


¡Repasémoslos intercalando fotos aleatorias de mi año!

Lo primero y más importante es que terminé de escribir el Curso de LaTeX y tuve una idea de cómo publicarlo, aunque me llevará tiempo llevarla a la práctica porque ahora debo currar. Me siento muy orgullosa de mí misma por haber sido capaz de escribir un libro técnico pero ameno (espero) y me alegran muchísimo todas las buenas críticas que he recibido, muchas más de las que esperaba. Esto me anima a seguir escribiendo y compartiendo lo que voy aprendiendo.

Respecto a Ogibero, voy mejorándolo poco a poco según aumentan mis escasísimos conocimientos de HTML y CSS. No pude presentarlo a los premios porque fallaba la dirección, ¡pero el blog quedó finalista en la categoría de página que mejor apoya el software libre! Además, por mi culpa se utilizará otra herramienta para las votaciones ya que la de este año dejó a casi todas las webs que propuse fuera y me quejé por ello a los organizadores.

También el proyecto loco va poco a poco, lo presenté en el blog, pero tanto mi nuevo trabajo de investigadora y docente como el de mi señor hermano como empresario ético, nos impiden dedicarle todo el tiempo que nos gustaría. Lo mismo ocurre con la idea globalizadora, esta clara en mi cabeza, ponerla en práctica ya es más difícil. Pasito a pasito.

Haber pasado la mayor parte de año en el paro me ha permitido además experimentar con montones de tipos de panes, he utilizado harina de Kamut, trigo sarraceno, mijo, patata, germinados y cebada. ¡Hasta fabriqué un bizcocho de chocolate vegano! Cada día comprendo más las masas y, aunque me quede mucho por aprender tengo poco miedo a experimentar.

Aunque parezca mentira, terminé todos mis proyectos tejedores. Por si fuera poco, aprendí a hacer calcetines y fabriqué mi primer calcetín de adulto y cumpliendo un sueño de infancia, aprendí a coser a máquina y me hice un estuche para las agujas, un bolso y una camiseta de unicornios. Empodera mucho el ser capaz de hacerte tus propias cosas. Algún día aprenderé a hacer muebles y me convertiré en una versión femenina del hombre de Bricomanía, uno de mis ídolos de siempre junto con McGyver y el loco del Equipo A.

Este ha sido el año en el que encontré por casualidad el proyecto Inspira cuyo objetivo es fomentar las vocaciones científicas entre las niñas y ahí me fui a un colegio a contarles historietas a unas crías. Vimos que las tecnólogas somos personas normales con trabajos normales y que digan lo que digan los demás, la ciencia es también un trabajo de chicas. La verdad es que nos lo pasamos bien, espero que en su cabeza se una el concepto ingeniería con la loca aquella que una vez nos contó cosas sobre una gran científica que se llamaba Mari Puri.

También este año he empezado a escribir sobre programas libres en Colaboratorio. Últimamente no participo tanto como me gustaría, aunque espero seguir aportando artículos en el futuro a este proyecto colaborativo. Me gusta el hecho de tener una guía de estilo, alguien que revise lo escrito antes de publicar y que haya un grupo de personas a las que poder preguntar. Es muy diferente a mi sistema habitual del blog, véase, la total y absoluta anarquía.

No podía acabar este resumen sin hablar de mis locuras varias. Me vine arriba estudiando italiano online durante mis meses sabáticos (suena mejor que en el paro ¿eh?) y cuando hice la prueba de nivel para la escuela de idiomas ¡resultó que podía matricularme directamente en tercero! También en el tema locuras y como estoy obsesionada con la comida, me he comprado un naranjo, que está en Valencia y me envía sus naranjas cuando las necesito, y he hecho vino y cerveza. Ya sabéis había demasiadas uvas, necesitaba un balde de fermentar, el kit de cervecear estaba de oferta… una cosa tira l’altra.

En fin. Que he hecho un montón de cosas este año y el año que viene haré más. ¡Feliz 2018!

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2 pensamientos en “El 2017

  1. victorhck

    si cuenta como mueble la casa de gatos que nos curramos este verano, ese fue mi bautismo…
    Cuidado que bricomanía engaña! El tío tiene de todo en un taller con sitio! Le quería ver yo en la pequeña habitación de mi casa donde improvisamos el “taller” circunstancial 🙂
    Yo no soy tan ordenado como para hacer una lista… así no me vengo abajo cuando veo que no los he cumplido! improviso… 😛

    Nos leemos en 2018!

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    1. Ondiz Autor de la entrada

      La casa de gatos es guapísima, no te hace una el Christian tan chuli ni en 300 programas ❤

      Lo de las listas es mi parte ingenieril, si no fuera por ella igual estaba viviendo en el monte y comiendo raíces.

      ¡Nos leemos en el 2018 y más allá! 😀

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      Responder

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