Windows y la desperación

Windows me está volviendo loca perdida. Cada problema que soluciono me genera otros tres que no sé solucionar. Es muerte y destrucción.

Tras esta introducción un tanto dramática, os pongo en situación: como sabéis soy muy friki y me va el más difícil todavía, así que cuando descubrí que Emacs sirve como editor para Markdown me dije Esto tengo que probarlo y me puse a investigar sobre el tema. Encontré un paquete que pone todo en colorines y que te hace la vista previa y la conversión a pdf. Hice un documento de prueba, funcionó y pensé que había vencido al dragón. Luego quise extrapolar esta metodología (perfectamente válida para GNU/Linux y de la que escribiré una entrada en breve) al ordenador del trabajo, un Windows como la copa de un pino. Bah, no puede ser tan difícil me dije, ilusa de mí. Estará todo en Internet. Y aquí comienza la odisea.

Como ya tenía Emacs instalado ya que tiene versión para Windows, me puse a instalar el paquete de Markdown. No pude instalarlo directamente desde el administrador de paquetes así que me descargué el .el y lo cargué. Como todavía soy novatilla, no me ha dado por cambiar el archivo .emacs porque no entiendo lo que hacen las cosas y paso de cortapegar a lo loco, así que cada vez que quiero usar el modo Markdown tengo que cargar el paquete ese. No es para tanto, continuemos.

A continuación intenté previsualizar mi supertexto en Markdown y tampoco pude. Será que no tengo un traductor de Markdown. Me pongo a buscar uno para Windows que Emacs reconozca y tal. Me leo medio Internet. No saco nada en claro. Sin más, me instalo pandoc que eso sé que carrula y transformo directamente el .md a .pdf que es lo que quiero al final. Instalo pandoc para Windows e intento traducir la historia. Como soy imbécil no me doy cuenta de que he escrito en castellano y que tengo tildes, así que me da error por la codificación UTF-8. Esto es fácil, lo abro en el Bloc de Notas y lo cambio en un volao. Lo hago. Descubro de paso que no se puede poner que guarde por defecto en UTF-8 (o que no es evidente) y que hay un cacharro que se llama iconv que cambia las codificaciones de los textos. Interesante.

La conversión vía pandoc funciona bien, pero hay que escribir un montonaco y paso de hacer eso todas las veces. Hagamos un alias pienso y me pongo a ello. Descubro una historia que se llama DOSKEY y que parece ser que vale para eso. Error: solo guarda el alias para la sesión actual, si quiero que lo mantenga tengo que guardar la sesión y no sé qué movidas que he pasado de leer.

No soy muy de rendirme pero esto me supera, chavales. Y lo peor es que en GNU/Linux esto es increíblemente fácil de hacer, ya lo veréis.

Igual me lo merezco, por hacer cosas extrañas…

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3 pensamientos en “Windows y la desperación

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