A mala leche: derecha, izquierda y demás chorradas

Como ya he dicho en otras ocasiones, yo no voto, pero eso no quiere decir que pase de la política. De hecho, no voto precisamente porque no paso de la política. ¿A qué vienen estas idioteces? Me diréis. Pues vienen a cuento de una genia de la vida que se apuntó a un partido que ella pensaba que era de izquierdas y resultó ser de derechas. Cosas que tiene la vida. Te apuntas a un partido, no te lees el programa porque te fías de la sonrisa Profident del muchacho que lo encabeza y te la acaba jugando. Pobre mujer, engañada de semejante manera por un desalmado…

Esa es una interpretación de los hechos. Yo tengo otra: hay peña en este país que no sabe lo que es un partido de derechas o uno de izquierdas. ¡No! Me diréis. ¡Cómo se puede ser tan borrego! Y os contestaré: lo siento chavales, pero así son las cosas. ¿Cómo se puede entender que se armase tanto revuelo cuando el susodicho partido “admitió que era de derechas”? Para mí es fácil: había mucha gente que estaba de acuerdo con esos señores pero se autoconsideraba de izquierdas.

Macho, si estás a favor de que se apoquine en el hospital o de que los inmigrantes tengan menos derechos que los demás no puedes ser de izquierdas. Despierta, tronco. Eres de la derecha, reconócelo. No te mola pagar impuestos. No te gusta el gasto social, quieres que se recorte o que la gente que reciba ayudas sea investigada por la Gestapo. Quieres leyes más duras, que si no castigas a la gente no se entera de que lo que hace está mal. Quieres orden. Quieres seguir en la burbuja de clase media a la que perteneces pero seguir pensando que perteneces a la clase obrera. Venga hombre, admítelo. Que no pasa nada.

Lo siento tío, por mucho que estés a favor de la libertad de expresión o del aborto y del matrimonio homosexual o seas ecologista a muerte eso no te hace de izquierdas. No, porque al mismo tiempo quieres tener un trabajo en el que ganar un pastizal para comprarte una casa. Y un iPhone. Sobre todo un iPhone. Eso en mi pueblo se llama propiedad privada. Y suele venir relacionada con otra que igual te suena: capitalismo. Ese mal del que tanto te gusta hablar y que tanto te gusta practicar. No me vengas de comunista chavalote que te mola la pastuqui más que a un tonto un boli.

Te gusta llenarte la boca con palabras como solidaridad y tal pero que no te toquen el sueldo. Las manifas solo si las autoriza el gobierno, que hay que mantener el orden. Y comprar lo más barato, sean cuales sean las condiciones de esos trabajadores. Que total, a ti qué te importa eso.

Venga máquina, sigue pensando que eres de izquierdas y olvídate de la igualdad, olvídate de la libertad y de los derechos civiles. Corre y búscate un puestaco en una eléctrica que pagan bien y, como todo el mundo sabe, siendo una empresa privada funciona mejor.

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