Yo no voto

Como acaban de ser las elecciones europeas y el año que viene tocan municipales, autonómicas y generales, le he estado dando unas vueltas al tema de votar. Después de reflexionar he decidido seguir mi línea hasta el momento: no votar. ¿Por qué esta decisión? Es sencillo, puede resumirse respondiendo a tres preguntas:

¿Por qué votar?

No entiendo por qué tengo que votar, por qué tengo que elegir a alguien que me gobierne, que decida en qué hay que invertir mi dinero, dónde puedo o no puedo vivir, qué está bien y qué mal. Tampoco entiendo por qué se decidió que lo que opinaba la mayoría era bueno. La historia nos dice que la mayoría se equivoca muy a menudo, mucho más a menudo de lo que nos gustaría.

No lo entiendo, eso es todo. Y por lo tanto, no puedo participar en un sistema cuyo fundamento cuestiono.

¿Para qué votar?

Se supone que tengo que votar para que se escuche mi voz, para tener representación. Representación, qué gran palabra. Teniendo en cuenta lo que cambia las cosas mi voto, hablar de representación me parece bastante exagerado. Perteneciendo como pertenezco a una minoría, para lo único que me sirve ir a votar es para perder una mañana de domingo que podía dedicar a cualquier otra actividad que sí conseguiría que se escuchara mi voz (p.e. escribir una entrada en el blog).

¿A quién votar?

Si por el momento dejo a un lado el hecho de que va a haber un gobierno sí o sí y me centro en elegir al “menos malo” tengo otro problema: ¿a quién voto? Me diréis que hay muchos partidos y que no puedo estar en desacuerdo con todos ellos, que habrá alguno que me represente. Ya he pasado por eso, he intentado encajar en un partido, pero no puede ser. Tiene que ver con algo que yo llamo creencias en bloque. Digamos que si opinas que el sueldo de los miembros del Parlamento debería ser menor, automáticamente tienes que ser ecologista, estar a favor del aborto y en contra de la Iglesia y de los transgénicos. Si crees en el libre comercio te toca ir a los toros, dedicarte a esclavizar al proletariado, estar en contra del matrimonio homosexual y negar el cambio climático. No sé en que momento se han repartido estas creencias para uno u otro partido, pero me encantaría que alguien me explicara que tienen que ver con la política.

Yo, sencillamente, no puedo aceptar que me digan qué tengo que pensar en todos los ámbitos de mi vida, sobre todo sin que se me dé una explicación racional. Porque yo creo que para poder opinar sobre algo primero hay que educarse, luego informarse, después razonar y por último desarrollar un criterio.

En resumen, yo solo quiero una cosa: libertad. Libertad para ganarme la vida honradamente, para elegir dónde y cómo vivir, para acceder a la educación y a la cultura. Y eso, no nos engañemos, no me lo garantiza ningún partido.

ACTUALIZACIÓN: añado este vídeo Antonio García-Trevijano hablando sobre la abstención.

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2 pensamientos en “Yo no voto

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